*Artículo originalmente escrito para “Los Editoriales”*

En lugar de política, hoy quiero compartir una pizca de magia que nos inspire… vamos a ponernos, a la vez, un poco extraños, filosóficos e incluso, científicos.

Les aclaro, un servidor es agnóstico, lo que significa que, sin ser ateo, no coincido con ninguna de las creencias religiosas existentes en el mundo, pero que tampoco me precio de poder desestimarlas al 100% (pero en la experiencia diaria les doy el valor que según mis propios estándares cada una puede sostener para sí misma.)

¿A qué viene esto? Se preguntarán, con justa razón, bueno, como agnóstico, a diferencia de muchos ateos (no todos), la apertura a la existencia de lo inexplicable o descabellado no siempre está “tachada del menú”, depende, reitero, de qué tanto pueda sostenerse tal o cual concepto por sus propios pies… y es lo interesante cuando entramos a maravillosos mundos científicos en los que la línea de esa misma ciencia, la filosofía y la mismísima imaginación se vuelve, cuando menos, borrosa…

Para aquellos que gusten de las series de comedia y sean fans de “The Big Bang Theory“, quizás recuerden a Sheldon Cooperexplicando a una confundida Penny sobre el legendario “Gato de Schrödinger“, estoy seguro, entre ustedes, habrá quien no haya entendido una palabra y se limitara a reír ante la expresión incauta de la rubia muchacha, pero, también creo que más de uno leyendo esto si lo entendió y quizás, con suerte, más de una vez se ha preguntado sobre las implicaciones que ello tendría para nuestro modo de ver y percibir la realidad.

Pero ya me adelanté, la metáfora del gato es un experimento mental propuesto por el físico Erwin Schrödinger para explicar el comportamiento de partículas subatómicas ante la obervación o medición y cómo, por ello, la realidad subatómica de nuestro universo contrasta en extremo con la que cotidianamente podemos experimentar.

Todo esto parte de la concepción de la mecánica cuántica, nacida precisamente para tratar de explicar el constante sinsentido de la física de partículas… ¿Cómo es eso? Bueno, como todos sabemos, en nuestra vida diaria hay leyes físicas que no pueden ser violadas y, uno pensaría que el sentido común dictaría que ello debería poder aplicarse a toda escala de nuestra realidad… y mientras se ha comprobado que a las macro escalas planetarias y galácticas dichas leyes si se aplican, la verdad es, que si nos vamos a la escala más ínfima de la realidad que podemos observar…las cosas dejan de ser así.

En el “universo subatómico” (que en realidad es nuestro mismo universo, pero observado a dicho ínfimo nivel de la misma) las leyes físicas que rigen la realidad a nuestra escala no aplican…a ese nivel nuestra realidad es una casa de locos donde las partículas pueden estar en dos lugares a la vez, tener varios estados al mismo tiempo, aparecer y desaparecer, estar conectadas entre sí de modo que puedan afectarse a distancias inimaginables y muchas otras cosas que nos parecerían una locura…

Tomen en cuenta que esas partículas locas que hacen su propia voluntad son la piedra angular de la materia que nos conforma… sin embargo, a nuestra escala, la física convencional aparece, impidiéndonos ostentar (al menos, en apariencia) las mismas propiedades.

Según el experimento mental de Schrödinger, se pretende explicar metafóricamente dos principios fundamentales de la mecánica cuántica… supongamos, por un momento, que el gato del científico es una partícula subatómica… y que se le pone dentro de una caja por días, sin bebida, ni alimento… a nuestra escala, no habría duda, el gato estaría muerto… pero a nivel subatómico, mientras no se le observe o se realice alguna medición de su estado, el gato experimenta una superposiciónsimultánea de dos estados, que serían “vivo/muerto”, pero en el momento que una medición se realiza, la llamada “función de onda” hace colapsar la superposición y, súbitamente, nuestro gato se consolida en uno de los dos estados probables… esto representa muchas implicaciones filosóficas que los físicos teóricos de la mecánica cuántica no quieren abordar por mantenerse centrados en su labor orientada al conocimiento objetivo… pero, a fin de cuentas, esto se presta a preguntas muy interesantes… ¿Creamos nuestra realidad al observarla colectivamente? osea, ¿Es nuestra realidad lo más cercano a un acuerdo inconsciente entre quienes vivimos en ella?, de modo que si un árbol cae en medio de un bosque desierto… ¿Hace ruido? o mejor aún… ¿Cayó del todo? Difícil saberlo, sobre todo si dicho suceso, a nivel cuántico, no ocurre antes de la observación correspondiente que ancla su resultado a la realidad.

Bueno, se acabó el espacio, pero la próxima semana exploraremos las llamadas “interpretaciones” de la mecánica cuántica que, créanme, es donde la verdadera magia comienza…

Gracias por leer.