*Artículo originalmente escrito para “Los Editoriales”*

Sobra explicar cómo, ante los hechos monstruosos del pasado jueves en el Casino Royale, como país y sociedad sufrimos otro duro golpe a nuestra moral, al deseo pleno de vivir y al amor de nuestras libertades.

En México actualmente hay muchas tendencias, la mayoría nacidas de la indignación, el miedo y la frustración… desde cómo muchos arremetemos (justificadamente) contra el gobierno y cómo otros lo apoyan, por ser el único que tenemos, sin medir que en ellos está la culpa de la situación ¿Cómo? Así:

En casi todo el primer año del gobierno de Calderón la criminalidad iba a la baja y no fue hasta su envalentonada declaratoria de guerra que el crimen se disparó. Muchos se preguntan por qué, como si los narcos no tuvieran televisores (y mejores que los del resto).

Otra tendencia predominante es, en teoría, positiva, y es que como es natural (y sano) tras una tragedia como ésta, muchos empezaron a llamar a la oración, ello, además de bueno, es parte de un proceso de duelo extremadamente necesario. Sin embargo, incluso en esta loable intención surgen problemas… uno de los cuales nace de ese mismo fervor, cuando dichos llamados involucran, de parte de algunos, dejar TODO en manos de Dios y, ya sea implícita o explícitamente, dejar de hacer nuestra parte en la creación de la sociedad que queremos.

No malentiendan, rezar es sano para quien cree en una religión, ayuda a reflexionar sobre temas importantes e incluso, fuera de religiones, hay enfoques metafísicos (y científicos… como el “principio de incertidumbre”) que dan a pensar que el rezo si podría tener algún efecto en la realidad, aún si no creen en Dios, así que sí, recen mucho.

Pero no por ello se desconecten, exijan a nuestros gobernantes, recuérdenles que gobiernan porque los elegimos y trabajan porque les pagamos, que no nos hacen favores, que somos sus jefesnos quedan mal. Recen, pero no olviden, mientras sigamos permitiendo a los políticos hacer mal su trabajo, seguiremos teniendo los gobiernos que merecemos.

Recuérdenlo sobre todo cuando vengan laselecciones, no voten por partidos, no voten por gente que estuviera involucrada con permitir todo esto, tómense por lo menos cinco minutos parainvestigar al tipo por el que quieren votar, para no equivocarnos de nuevo.

Porque tan importante como puede ser para el alma rezar, recuerden, quienes creen en la biblia… Dios quizás creó al mundo, pero dio libre albedrío al hombre para que así como Él creó al hombre a su imagen, el hombre hiciera lo mismo con su mundo. Dios no interviene en el libre albedrío, el hombre sí, así que cuando nos toque hacer algo para mejorar las cosas, también hagamos nuestra parte, pues no hay peor ciudadano que el que espera que las soluciones se logren sin que haga nada, ni siquiera alzar su voz de una forma diferente al rezo… en ese caso, mejor no trabajen, recen por dinero… no estudien, recen por conocimiento, no cortejen… recen por romance… etcétera.

Fuera de religiones, pero respetando todas las creencias, seamos prácticos: Este mundo no es obra del diablo, sino del libre albedrío de criminales… que son criminales por una política nacida de laterquedad, que se salió de control… una política hipócrita que criminaliza a las drogas por razones también aplicables al alcohol (y algunas incluso al tabaco), un libre albedrío torcido que se hizo extensivo a los hijos de una generación a la que se le falló, socialmente a algunos, familiarmente a otros.

Para terminar, el mejor ejemplo de mi punto es Javier Sicilia, quien pasó por la peor tragedia que podría vivir alguien, pero que con ayuda de su fe y sus ACCIONES, transformó su dolor en un movimiento que entró a los pinos por la puerta grande y le dijo sus verdades al presidente en la cara.

La pregunta… ¿Esperaremos a pasar por una pérdida así para reaccionar? ¿Nos conformaremos con rezar para que no sea necesario? A fin de cuentas, un ser humano pleno puede rezar… pero nunca por ello dejar de HACER.

Gracias por leer… y que, con ayuda de todos, y luego, con la de Dios, vengan tiempos mejores.