Somos casi siete mil millones de personas en la tierra, además, somos seres sociales, vivimos en muchísimos tipos de comunidades y, por si fuera poco, con acceso a una red que nos permite comunicarnos con millones de desconocidos… por lo que, invariablemente, la mayoría de nosotros llegaremos a formar algún vínculo o lazo amistoso con otras personas.

Pero sirva preguntar algo cuya respuesta no es sencilla pero todos tienen su correspondiente definición interna ¿Qué es realmente la amistad? ¿Puede tal cosa existir? Bueno, creo que si hemos de dar una respuesta certera a la segunda pregunta, dependerá de cómo respondamos a la primera.

La amistad es uno de esos conceptos que van variando en la noción de cada persona, de maneras que pueden ser tan sutiles como escandalosas… el problema es que está basada, por definición, en la idealización de una persona, o, al menos, del lazo que con ella compartimos, por lo que es sumamente difícil ser objetivos o enteramente realistas con ella… y mientras más cariño sintamos por un amigo, más se acentúa ese problema…

Es en parte por ello que los amigos van y vienen… como siempre, habrá casos diferentes y excepciones de todo tipo, pero, en general, es dificilísimo que las amistades sobrevivan extensos períodos de tiempo, o ciertos tipos de problemas, diferencias de opinión, o a un buen margen de la amplia gama de situaciones que se presentan por la pura experiencia de la vida en la vida humana…

Y la verdad es que la amistad es semillero y fruto tanto de muchas de las experiencias más gratificantes como de las más desoladoras de la vida, a la vez representante de los máximos orgullos y vergüenzas…. y ello es por ese mismo problema, de idealizar a las personas o los lazos que tenemos con ellas, pensar en nuestra arrogancia que siempre seremos tan importantes para nuestros amigos más queridos como ellos para nosotros, el problema es, que aún y cuando así sea, las diferencias entre cada persona y sus experiencias en la vida, nos hacen a todos abordar de distintas maneras esas prioridades y esas amistades… no todos tratamos igual a quienes más significan para nosotros, no todos tenemos las mismas maneras de demostrar y expresar cariño y, más que nada, la mayoría de nosotros tiende a esperar que los amigos nos demuestren el cariño de la misma manera y en la misma intensidad que se los demostramos nosotros y eso es, la verdad, algo virtualmente imposible.

A fin de cuentas, la amistad existe, pero es complicada… y por si no lo fuera ya mucho, también es engañosa, pues no todo lo que parezca amistad, lo es… es un terreno en el que hay mucho humo y espejos, muchas ilusiones y engaños de personas que fingen ser amigos o que, a veces, creen serlo, hasta que para sorpresa de ellos mismos, se dan cuenta de que realmente no son los amigos que ellos mismos creían, que nunca lo fueron… ni nunca lo serán…

El problema es que es casi imposible saber, en muchos casos, si las amistades en nuestra vida son auténticas o se fingen… a fin de cuentas, sólo la serie de pruebas que el tiempo proveé, y el tiempo mismo son los que se encargan de disipar o aumentar las dudas de si una amistad es realmente verdadera… tanto del lado de quienes la comparten contigo, como del tuyo mismo…

Así que es importante no irse por las ideas preconcebidas de una amistad… esa de “amigo es quien siempre está contigo… quien siempre tiene una palabra de aliento…”, etcétera, etcétera, etcétera, porque, aunque un verdadero amigo haga esas cosas… no todo el que las haga es tu amigo… a fin de cuentas, nunca faltará quien sea bueno fingiéndolas por cualquier fin poco altruista que pudiera imaginarse…

Y supongo que a grandes rasgos, una amistad saludable es algo parecida a una política que tengo con el dinero y los préstamos personales… la cuál consiste en “nunca prestar dinero del que vaya a disponer o que sienta que extrañaré, porque al prestar SIEMPRE existe la posibilidad de no volverlo a ver… y nada hay más feo que dañar una amistad por un préstamo…” por lo que sólo presto dinero cuando puedo darme el lujo de “regalarlo”, así, si me lo pagan, pues qué bueno, pero si no, pues tampoco hay problema…

Y con lo anterior a lo que voy es a un cliché que puede lucir cínico y fatalista, y es que mientras más expectativas pongas en una amistad, mientras más importancia le des a esas expectativas… mientras más pongas a depender de las mismas… más frágil será esa amistad… no quiero decir que debamos ser cínicos y vivir en un mundo donde esperamos lo peor de los amigos, pero tampoco uno donde los idealicemos para luego decepcionarnos por el incumplimiento de nuestras expectativas… todo el punto de esperar “poco” de nuestros amigos es, simple y sencillamente, darles la oportunidad de sorprendernos… positivamente… y hacer más fácil que, si realmente no son nuestros amigos, podamos darnos cuenta (pues un amigo que ni siquiera puede sobreponerse, ni justificar su amistad ante una total falta de expectativas… creo que es realmente quien nunca fue un amigo de verdad…)

Así que, por favor, tomen en serio este exhorto a no idealizar a sus amistades… a no ponerlas en un pedestal, porque eso es tortura para los amigos… les endilgamos una carga que raya en la santidad… y eso no es justo para ningún ser humano y es un estándar que ni aquellos que realmente han sido considerados santos pueden alcanzar (Como la Madre Teresa de Calcuta… por mencionar sólo un ejemplo…)

Y claro, todo lo dicho se aplica no sólo a las amistades, sino a cualquier otro tipo de relación que se tenga o pueda tenerse en la vida… romántica, familiar, laboral, platónica, no importa… pero claro, dependiendo de cada una de ellas, se dan una serie de implicaciones y complicaciones que hacen por una u otra razón más difícil seguir las pautas aquí dadas para una relación más saludable… pero al menos, en la medida de lo posible en cada otro tipo de relación, además de la amistad, traten de poner estos preceptos en práctica.

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Así es como se termina otro Lunes Filosófico, uno que espero haya sido de su agrado. Por ahora sólo me queda despedirme, esperando que esta semana que empieza les traiga cosas buenas y, como siempre, recordándoles que pueden seguir este espacio por Facebook (en “Esa voz en tu cabeza“) y por Twitter (a través de @ZarexAvatar o revisando el hashtag #EsaVozEnTuCabeza con regularidad) y dejen sus comentarios y opiniones, tanto del contenido actual, como de lo que les gustaría ver, les aseguro que serán leídas con agrado y respondidos a la brevedad.

Gracias por leer.

Fin de la entrada.