Dirige: Michael Vaugh.

Escriben: Sheldon Turner, Bryan Singer.

Actúan: James McAvoy, Michael Fassbender, Rose Byrne, January Jones, Jennifer Lawrence, Oliver Platt, Kevin Bacon.

Lo mejor: Las actuaciones y los efectos.

Lo peor: Faltó desarrollo hacia el final de la historia con respecto a los personajes.

Lo estimulante: Los cameos por algunos “viejos” conocidos de la saga.

Calificación: Cinéfila palomera – 3/5; Intelectual: 2/5; Comiquera relajada: 3/5; Comiquera Sheldon Cooper 1/5; Marvel Zombie: 5/5.

Llega la quinta entrega en la saga fílmica de los Hombres X, esta vez de la mano del director Michael Vaugh, quien a pesar de no regresar totalmente a la saga al esplendor del que gozara en sus dos primeras entregas de la mano de Bryan Singer (A pesar de contar con este colaborando en la elaboración del guión), definitivamente si le devuelve algo del brillo que le robara el trabajo menos dedicado de directores como Brett Ratner (X-Men 3: La batalla final) y Gavin Hood (X-Men Orígenes: Wolverine; a quien, en justicia, el estudio le ató un poco las manos).

Quizás algunos de ustedes recuerden cómo la 20th Century Fox anunció sus planes de mantener viva esta saga fílmica a través de precuelas sobre los los orígenes de los personajes (entre las cuales, llegaron a sonar más fuertes para realizarse la de Storm, Magneto y Wolverine, realizándose bajo este esquema sólo esta última), a pesar de que el director Michael Vaugh lo ha negado, en su momento los planes para un filme de Magneto incluían la persecución por parte de este personaje hacia el nazi responsable de la muerte de sus padres, así que, voluntaria o involuntariamente, parte de la historia pensada para la nunca realizada “X-Men Origins: Magneto”, sobrevivió en X-Men: First Class.

Por lo antes dicho, puede ser mencionado que elementos de las anteriores entregas sobreviven también en esta cinta, especialmente aquella escena inicial de la primera película, que describía cómo un joven Magneto era arrancado de los brazos de sus padres por soldados nazis en un campo de concentración, lo que nos sirve para explicar cómo Magneto atrajo la atención del Doctor Schmidt (Kevin Bacon), un nazi obsesionado con desencadenar el poder de Magneto para así descubrir el potencial del gen mutante y usarlo para sus fines, lográndolo sólo al trascender los límites de la crueldad humana, generando en el joven un deseo sin límites de venganza.

Al mismo tiempo Xavier, un niño, descubría a una también infantil Mystique en su cocina, tratando de robar algo de comida, disfrazada de su madre, pero, lejos de molestarse, el joven Xavier estaba encantado de encontrarse con alguien que, como él mismo, fuera diferente, por lo que decidió desde ese momento, adoptar a la joven como parte de su familia.

Los años pasan y ahora nos encontramos con un Xavier joven (James McAvoy), pero adulto, que se encuentra graduándose de Oxford y entregando su tésis sobre mutaciones, a la vez que, por su parte, Magneto (Michael Fassbender) ha pasado su toda su vida adulta utilizando el potencial de su poder que Schmidt lograra despertar en él para cazar a este último y a cuanto oficial alemán retirado pudiera encontrar.

Por su parte, descubrimos a través de la agente de la C.I.A., Moira MacTaggert (Rose Byrne) que Schmidt no sólo sigue vivo, sino que ahora, bajo el alias de Sebastian Shaw, además logró descubrir el potencial del gen mutante y activar su propia mutación, y, por si fuera poco, ahora dirige su propia organización, el Hellfire club, que, por sus propios y oscuros motivos, busca escalar un conflicto bélico entre Rusia y los Estados Unidos.

MacTaggert atestigua en su investigación cómo algunos de los secuaces de Shaw usan sus poderes y es tachada de loca por sus jefes cuando trata de explicárselos, por lo que la joven agente acude a Xavier para obtener su asesoría con respecto a mutaciones, lo que lleva a Xavier y a Mystique a revelar sus poderes ante la C.I.A, generando reacciones encontradas pero, en última instancia, formando parte de una nueva división de la agencia, especializada en el uso de seres con habilidades sobrehumanas, en donde conocen a Hank McCoy (Nicholas Hoult), un joven y brillante científico de la división, obsesionado por la deformidad que su mutación le provoca en los pies y dispuesto a hacer todo por erradicarla, además, responsable de un dispositivo capaz de aumentar el poder de Xavier, permitiéndole localizar a otros mutantes, el aparato llamado “Cerebro”, con el cual, Xavier y Magneto localizarán a un grupo de mutantes que buscarán reclutar para hacerle frente a Shaw y a su poderoso Hellfire Club.

X-Men: Primera Generación es una buena película, que usa de manera astuta su marco histórico (Pues se desarrolla en 1962, tomando como escenario la crisis cubana de misiles ocurrida entre Rusia y Estados Unidos) en la forma de la guerra potencial que nuestros héroes deben detener, sin embargo, a más de uno le puede resultar un tanto “pesada” argumentalmente para un filme de súper héroes, pero no por ello mala… los efectos de esta cinta son bastante buenos y las actuaciones le ayudan bastante, específicamente las de Fassbender y McAvoy, pero, si de un pecado se le puede acusar, es de cómo el desarrollo de la trama se va debilitando hacia el final de la cinta, ofreciéndonos un conflicto final muy apretujado para el tiempo que ocupa en pantalla y personajes a los que también les faltó más tiempo para desarrollarse pues, los últimos saltos y giros de tuerca que los llevan a convertirse en quien se supone que serán en el futuro, se presentan también de una manera muy abrupta y a momentos, poco convincente, dejando la impresión de que, en el mejor de los casos, hay mucha falta de consistencia en el carácter de varios de ellos.

Otro detalle que a muchos no les gustará radica en las libertades que esta cinta se toma con respecto a la continuidad de algunos personajes, pues es raro ver a Havok, un personaje que originalmente es el hermano menor de Cyclops, presentado en una trama durante los 60’s, fuera de eso, la continuidad es consistente con el resto de las cintas, excepto por presentar a Emma Frost, quien ya había sido presentada en X-Men Origins: Wolverine, como la hermana menor de Sylverfox.

Sin embargo, con todo eso en mente, esta producción será totalmente disfrutable, especialmente para aquellos a quienes ha gustado hasta ahora la saga, especialmente antes de que Bryan Singer dejara de estar involucrado en ella; sin embargo, aquellos que gustan de los cómics y no son quisquillosos con la continuidad, también podrían tomarle gusto a esta película, sobre todo porque trata de salirse de los convencionalismos y, sin ser demasiado pretenciosa, se toma en serio su labor de contar una historia sin burlarse del intelecto del espectador; pero cabe aclarar, si eres quisquilloso como Sheldon Cooper o como el tipo de las historietas de los Simpsons, mejor aléjate de esta producción (advertencia que le haría también a los intelectualoides del cine, pero que no es necesario porque si ya de por sí es raro que vean cintas de estudios grandes, más lo es que vean adaptaciones de los cómics a la pantalla grande.)

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Con esto llegamos al fin de un Domingo de Entretenimiento más, esperando que haya sido de su agrado y recordándoles que pueden seguir este espacio por Facebook (en “Esa voz en tu cabeza“) y por Twitter (a través de @ZarexAvatar o revisando el hashtag #EsaVozEnTuCabeza con regularidad) y dejen sus comentarios y opiniones, tanto del contenido actual, como de lo que les gustaría ver, les aseguro que serán leídas con agrado y respondidos a la brevedad.

Gracias por leer.

Fin de la entrada.