Entre las cosas que indudablemente afectan las relaciones humanas se encuentran los celos, estos se presentan en virtualmente todos los aspectos de la vida humana, sin embargo, su prominencia e importancia se hace más evidente en lo que a relaciones románticas se refiere y son atribuidos a un sinfín de causas.

Celos

Si bien este no parece un tema más acorde para la filosofía que para la psicología, el entendimiento de muchos de los aspectos que padecemos como seres humanos se logra a través del pensamiento analítico y filosofar respecto a ello, definitivamente ayuda al proceso, sobre todo para aquellas personas que no tienen en sus posibilidades estudiar psicología.

Ante todo, aunque peque de ser una obviedad, hay que señalar que todos sentimos celos en cierta medida (a menos que se padezca algún trastorno mental…), algunos de forma tan sutil que podrían no darse cuenta (porque nunca falta quien se cree muy sofisticado y maduro como para sentir celos, pero todos lo han visto expresarlos al menos una vez) y otros de formas tan aparatosas que no saben cómo dar la cara después, el primer paso para conquistar los celos es, aceptar nuestra suceptibilidad de sentirlos.

Ante todo hay que entender que los celos representan una serie de factores, a veces aislados, y otras combinados, depende del caso, estos factores son representados con mayor prominencia por la inseguridad, el miedo a una pérdida, falta de confianza (en la pareja, en sí mismo o en ambos) y distintas formas de egoísmo (desde resentir la atención concedida a otros por nuestra pareja, como amigos y familia, como la constante demanda de atención especial). Por lo tanto, los celos pueden dividirse en aquellos que nacen de las necesidades del celoso y los que nacen por sus inseguridades y dentro de estos últimos, podríamos dividir aquellos que son válidos y los que son infundados.

Lo importante de los celos, no importa las razones por las que los sientan, es tenerlos bajo control y entender que, sin importar incluso si dichos celos están justificados, hay una serie de líneas que, como seres humanos, no debemos cruzar; siendo las más importantes las trazadas en cuanto a la violencia física y la angustia mental… pues es crucial, si se desea una relación exitosa, entender que los celos, aún cuando son justificables, no conceden “derechos especiales”, por ello es que si llegas a sentir que tu pareja te ha faltado al respeto, háblalo con ella y si se muestra incapaz de entenderlo o de cambiar de actitud, antes de dejar que tu enojo o frustración te lleve a cualquier tipo de agresión, física o mental, mejor haz un esfuerzo por darte cuenta de que quizás la relación que tienes no es buena para ti y deberías considerar terminarla, así mismo si es tu pareja la que es enfermizamente celosa e incapaz de controlarlo, es cuestión de tiempo para que, si se niega a conseguir ayuda, pueda pasar a representar toda una pesadilla, por lo que también debes aprender a ver más allá de tus sentimientos de ahora y considerar tu bienestar futuro.

Al final, lo que debemos entender de los celos es que, aunque es imposible no sentirlos al menos una vez, por sí mismos no arreglan nada, ni ofrecen soluciones, por ello dejar que nos dirijan es lo peor que podemos hacer, pues, más de una vez, habrá personas que por no poder controlarlos convertirán, a través de ellos, sus peores miedos en realidad (Como el viajero del tiempo que va al pasado para evitar algo, siendo inadvertidamente quien lo desencadena) y como todo, ese momento será ya uno muy tardío para querer empezar a hacer bien las cosas.

Ahora, por el contrario, los celos pueden ser saludables si aprendemos a expresarlos en un marco de respeto y equidad, haciéndolos base para pedir lo que es justo y no más, ni menos… asegurándonos siempre de respetar ese marco de igualdad, sin pedir nunca nada a la pareja que no pueda cumplir uno mismo y a expresar todos los sentimientos asociados con los celos de manera pasiva y, cuando sea posible, hasta amena… la persona perfecta no es la que no siente celos nunca, sino la que los aprovecha de manera constructiva para mejorarse a sí mismo y a su relación.

Para terminar, lo más importante de este asunto es que, los celos también pueden representar patologías clínicas inestables y peligrosas cuando el estado mental de las personas dista del idóneo, por lo que, es difícil, en medio de uno de esos procesos mentales, darse cuenta de que se actúa de manera incorrecta, pero en estos terrenos muchas veces dominan los impulsos rápidos, como a veces se presentan en medio de los mismos flashazos de claridad, por lo que, por absurdo que suene, si alguna vez llegas a experimentar celos que te lleven a pensar que alternativas contrarias al sentido común son aceptables o justificables, como la violencia física o mental… o incluso más extremas, como el secuestro o hasta el homocidio (y por ridículo que le suene a alguien cuerdo, no debe ser descartado, sirva la nota roja como ejemplo), no dejes que el miedo de ser juzgado te invada y busca ayuda, por tu bien y el de las personas que quieres.

Así llegamos al final, esperando que hayan encontrado interesante y útil, les recuerdo que pueden seguir  este espacio por Facebook (en “Esa voz en tu cabeza“) y por Twitter (a través de @ZarexAvatar o revisando el hashtag #EsaVozEnTuCabeza con regularidad) y dejen sus comentarios y opiniones, tanto del contenido actual, como de lo que les gustaría ver, les aseguro que serán leídas con agrado y respondidos a la brevedad.

Gracias por leer.

Fin de la entrada.