Durante una entrada pasada se hacía mención sobre cómo la cultura política en México es bastante bizarra (sin contar el hecho de que a simple vista, por cómo se conducen nuestros políticos, dicho concepto, “cultura política” no parece ser más que un descarado oximorón.) Y dicha rareza radica en dos frentes, primero, el de nuestros políticos… y segundo, el de los ciudadanos.

Partidos políticos Mexicanos.

Afrontémoslo, el sistema de partidos reinante en nuestro país es un verdadero caos… hay más partidos de los que el ciudadano promedio puede asociar con ideologías con las que se pueda identificar (y en muchos casos, siquiera comprender) y una presunción de ideologías políticas de parte de cada uno de los partidos existentes que más de una vez se contradice… partidos de centro con tendencias derechistas, un partido verde que favorece intereses corporativos y un partido de izquierda aliándose con uno de derecha a pesar de tener, por propia definición, ideologías opuestas e incompatibles…

Y claro, lo anterior tiene una explicación bastante sencilla, nuestros políticos son, en gran medida, mercenarios que sólo sirven a sus propios intereses, buscando al partido que les de una oportunidad de competir o desempeñar un puesto público acorde a sus intereses, sin importar si se asocian con partidos cuyas ideologías no comparten, por lo que, de un momento a otro, un partido puede estar demasiado lleno de integrantes que no comparten las ideas y bases del mismo, sin mencionar que, durante las gestiones de los candidatos de estos partidos que resulten electos, el poquísimo porcentaje de personas que votó por dicho candidato debido a su afinidad con la ideología del partido, verá las expectativas por ello levantadas muy lejos de llenarse.

Aunque claro, eso último sólo nos manda al otro frente de esta problemática que enfrentamos y que es muchísimo más grande y grave de lo que la mayoría (que es lo que importa en las democracias) se imagina o quisiera aceptar, el enfoque político de las masas…

En estados unidos, donde el sistema político es bipartidista, hay ventajas y desventajas, por ejemplo, la mayoría de los temas políticos tienden a polarizarse rápidamente, dificultando consensos entre las bancadas de cada partido, aunque claro, esto no es menos real en nuestro México querido, pero la existencia de más partidos de los que necesitamos también nos añade nuestra muy propia carga de dificultades específicas… pero regresando al ejemplo Estadounidense, la virtud es que los votantes concientes y al pendiente de los temas políticos y sociales pueden, sin lugar a dudas, identificar al partido que más cercano esté de representar sus intereses (Aunque claro, cada partido tiene sus propias tácticas para convencer al electorado y de dirigirse a los segmentos no tan cercanos con su ideología, como lo hacen los republicanos con los votantes inmigrantes, por citar sólo un ejemplo.) Y el problema Estadounidense es precisamente el mismo que aquí, la apatía e ignorancia de las masas electorales, que solo votan por el partido que les hable más bonito o que sepa presentarles al candidato más carismático (o presentar de manera más carismática a un candidato que carece de carisma.)

A pesar de que el reto que enfrentamos en México es muy similar al que se presenta con nuestros vecinos del norte, el efecto crece exponencialmente en nuestro país, acrecentado por la cantidad, a veces ridícula, de partidos existentes y, por otro lado, alimentado por el gusto de las masas de apoyar “escudos” y “colores”, derivado del fanatismo… pues, el número de personas que vota por la popularidad de un partido y sus famosos logos tuvieron con sus padres, en sus familias o en sus sindicatos es, por decir lo menos, abrumadora.

Y claro, esto se presenta, mayoritariamente, en personas que, o no tuvieron estudios (o los truncaron en los primeros años) o que fueron criados sin la menor introducción o estimulación en temas políticos… y si, es una obviedad señalar que el problema viene de ignorantes que votan por partidos debido a sus logos bonitos y colorcitos sin saber qué representan y por apáticos a quienes no les puede importar menos, a pesar de que es obvio todo lo que depende del voto inteligente de los electores.

Pero la cosa es que eso no para ahí, tenemos, por supuesto, la gente que está pendiente de las campañas, e interesada por votar bien, pero que no tiene contexto y que sólo identifica los nombres de candidatos y políticos cuando empiezan a hacer su labor electoral…

En fin, este problema tiene muchas variantes y un sinfín de ramas… afortunadamente desde hace relativamente poco tiempo están surgiendo cada vez más movimientos ciudadanos encaminados al activismo político y a informar a la población de las acciones de los políticos en funciones (Como el ya famoso “Dejemos de hacernos pendejos”) y es que la única manera en que la situación política de nuestro país podría cambiar es, que tanto por medio del activismo como del propio voto, empecemos a mandar el mensaje a nuestros políticos de que “los estamos observando” y que serán votados en base a sus ACCIONES, no a los colores que representen, a sus mensajes en los medios o eslogan de campaña.

Y en esta era digital realmente no hay pretexto para quien tenga acceso a una computadora con internet para no saber el haber de cada candidato en la contienda electoral, no cuando sólo basta entrar a Google y teclear entre comillas el nombre de cualquiera de los candidatos para ver artículos de toda índole y de fechas que preceden a la propaganda para ver la clase de acciones, positivas y negativas, de las que ha sido parte.

Muchos claman no tener tiempo para “estar al día” en cuestiones de política, lo cuál es imperdonable, seamos honestos, si tienes acceso a internet y puedes permitirte, por lo menos, de 5 a 10 minutos diarios a “googlear” candidatos políticos, en cuestión de algunas semanas tendrás un contexto que, aún cando no sea tan completo como podría ser ideal, te dará una idea muchísimo más clara de qué candidato representa sus intereses, cuál entre ellos al menos se esforzó por hacer un buen trabajo o, como mínimo, cuál de ellos no ha estado envuelto en controversias o actividades cuestionables…

Al final, como ciudadanos, como electores, es la única forma en que recuperaremos nuestro país, investigando por quién votaremos específicamente, votar por personas, no por partidos, pues en nuestro México, partidos y caras vemos, pero de intenciones e ideologías, verdaderamente, no sabemos, así que, aún cuando no sepas mucho de política, ¿Realmente crees que te puedes dar el lujo de votar por un partido cuyos ideales no conoces y que, aún si los conocieras, no hay garantía de que sean representados por su candidato?

Y si de verdad no encuentras nada lo suficientemente cercano a tus intereses en los candidatos, sus gestiones anteriores y sus propuestas actuales, no seas flojo, acude a tu casilla y anula tu voto, que cuente tu voz como alguien interesado que no encontró valor en las alternativas y no alguien apático a quien no le importó y que, implícitamente, permitió el reinado de los peores exponentes de nuestra política…

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Así llegamos al final de otro Mártes Político, espero esta entrada les haya gustado… y recuerden seguir este espacio, ya sea por Facebook (en “Esa voz en tu cabeza“) o por Twitter (a través de @ZarexAvatar o revisando el hashtag #EsaVozEnTuCabeza con regularidad) y dejen sus comentarios y opiniones, tanto del contenido actual, como de lo que les gustaría ver, les aseguro que serán leídas con agrado y respondidos a la brevedad.

Gracias por leer.

Fin de la Entrada.