Sin duda es recalcar lo obvio, pero es un hecho que ante los propios ojos, cada uno es el “héroe” de su propia película y ello, a pesar del conocimiento objetivo que podamos tener sobre nuestras propias acciones, ya sean positivas o negativas, nos llevará a pensar que aún nuestros actos más cuestionables, como mínimo, al momento de hacerlos, están en cierta medida justificados.

Esa es la raíz de la corrupción en el ser humano, pero… ¿Cuál es su origen? Bueno, varía de persona a persona, pero regularmente se asocia a la primera vez que experimentamos un momento en el que se nos presenta la opción de realizar un acto cuestionable a cambio de un beneficio, siendo, con más exactitud, el momento preciso en que el individuo decide realizar el acto, con dos pensamientos fundamentales en su mente… que de alguna manera tiene derecho o puede justificar dicho acto y… que puede salirse con la suya.

World's soul

Son momentos que todos experimentamos de formas diversas… y aún los mejores de nosotros hemos sido o experimentado alguna vez una u otra forma de corrupción, ajena… y propia… aquí no hay medias tintas, TODOS lo hemos hecho AL MENOS una vez en la vida y si alguno de mis imaginarios lectores no está de acuerdo, bien puede ser por dos razones, porque es, improbable, pero posiblemente, la excepción que confirma la regla o porque… está en negación… un efecto a menudo causado precisamente por el efecto de ser los “héroes” de nuestras propias “películas”.

Sin embargo, como todo en la vida, nada es tan simple como aparenta, si, en cierta medida TODOS hemos sido corruptos alguna vez y tenemos un potencial latente de volverlo a ser, virtualmente en cualquier momento, sin embargo, ello no quiere decir que lo vayamos a ser siempre, si, todos nosotros cruzamos una línea la primera vez que experimentamos la corrupción, todos realizamos ese primer acto, cuestionable, pero quizás inocente, dada la edad a la que la mayoría de nosotros lo experimenta primero y muchos de nosotros seguiremos una escala en la que dicha corrupción crece.. pero lo que cambia en cada persona es el momento en que la línea de la corrupción se define con el tiempo.

Verán, a riesgo de simplificar demasiado, hay dos grupos principales de personas en cuanto a la evolución individual de la corrupción personal se refiere, el primero consta de aquellos para quienes la línea de la corrupción, con el tiempo, se vuelve más clara… el segundo, para quienes esa misma línea se hace más difusa (Y para quién pensó que lo dejaría así de simple, dentro de cada grupo, hay otros dos, el de personas que, a pesar de ver la línea más clara o más difusa deciden cruzarla… y los que no).

Y esa es la diferencia clave… en estos tiempos, en que México experimenta una escalada de crimen y violencia sin precedentes en la historia (al menos en lo concerniente a los períodos no bélicos de la misma), nos corresponde poner en perspectiva aquel eje por sobre el cuál gira el potencial de corrupción que tienen las personas.

Tenemos, por ejemplo, en un polo tenemos una clase política aberrante, en su mayoría constituida por personas privilegiadas y con estudios superiores a los que el promedio de la población podría tener acceso, aún en sus sueños… en el otro notamos a una generación casi perdida de jóvenes sin acceso a la educación, o a oportunidades de trabajo para una vida digna… a quienes la única opción que les dejan es la de ser seducidos por las oportunidades de dinero fácil y de una ilusoria importancia que les ofrece la delincuencia organizada mientras, en cambio, sólo los convierte en carne de cañón, como otras víctimas de esta ridícula guerra…

De la misma forma que un sicario pierde la noción de la vida humana conforme va apagando una tras otra al mover un dedo, un político que se aprovecha de su posición para mantener sus privilegios y los de su clase, también pierde la noción de las decenas de millones de vidas que sus acciones cuestionables afectan.

Así que hemos analizado la raíz de la corrupción y sus inicios humildes en la vida de virtualmente todas las personas… pero al final, lo que nos faltaba encontrar, el eje sobre el que gira el potencial de corrupción de la gente, es ese mismo, la pérdida de contacto y noción con todos aquellos que nos rodean y comparten el mundo con nosotros, por eso los políticos roban y perjudican en sus altas cúpulas de poder y privilegio, porque se niegan a ver más allá de sus burbujas, al igual que los sicarios, fieramente ocultos tras sus pequeños gatillos, negando el valor de las vidas que quitan, al igual que sus jefes, ocultos de la luz pública en sus mansiones… al igual que toda aquella persona que, a sabiendas, no hizo nada por no lastimar, robar o perjudicar a alguien, incluso rompiendo un corazón… o varios.

Todos manifestamos en cierta medida estas características, algunos de forma tan sutil que quizás lleguen a ignorar que las tienen, otro de maneras tan obvias que sólo escapan de ellas mediante el autoengaño. Hace años conocí a un muchacho que gustaba de debatir conmigo, gustaba de decir que el bien y el mal no existen… y uno de los temas en que más debatíamos, era en el aborto, el a favor y yo en contra (si bien soy pro-elección, el aborto como tal me parece abominable), para el muchacho todo se limitaba a defender el derecho de la mujer a elegir sobre su cuerpo, punto que yo también respeto y que incluso he defendido, aún teniendo mis reservas… pero lo increíble vino durante un debate de este tema en que él dijo que la única manera en que favorecería el aborto es si su novia se embarazaba, amenazando sus estudios, sostenía que en ese escenario, si ella no quisiera, él le daría algún medicamento en una bebida… ante mi cuestionamiento sobre la constante defensa de sus principios en los otros debates, él se mostró reacio a aceptar que él mismo debería sujetarse a los principios que sostenía que deberían existir para todos los demás y ahí… mis imaginarios lectores, radica la clave de este asunto…

Así es, regresamos al eje sobre el que gira el potencial de corrupción de todos los seres humanos… pues la verdad es que todos perdemos el contacto en cierta medida con todos aquellos que nos rodean y con la manera en que nuestras acciones los afectan, a veces esa pérdida de contacto radica en la plena ignorancia e inconciencia, a veces la forzamos y otras… simplemente se entiende, pero a la gente no le importa… y es que esa es la manera en que ese potencial de corrupción pasa a verse reflejado en nuestra realidad latente, ya sea que lo veamos o no… pues el paso final para convertir a ese eje en la parte dominante de la ecuación y pasar a ser parte de las filas de gente corrupta, más allá de salvación, radica en nuestro nivel de insensibilidad, en una palabra clave a la que distintas voces de activistas y gente cansada del ambiente nacional han hecho eco, aún sin expresamente mencionarla… “empatía“.

Para poder aspirar a ser personas decentes, para poder aspirar a llevar una buena vida, sin ser perfectos, sin ser ángeles, sin dejar de buscar nuestra felicidad, ni luchar por ella, debemos ser empáticos, recordar que todos somos uno y que todo, así es, TODO lo bueno y lo malo que hacemos por, para y a las personas que nos rodean, nos lo hacemos a nosotros mismos… a veces, de inmediato, otras, con un efecto retardado, cuyo momento de regreso a nosotros es virtualmente imposible de determinar, pero que SIEMPRE llegará…

Nos preguntamos todo el tiempo cómo educar y concientizar a la gente para acabar con la corrupción… pero la corrupción es improbable de matar en su totalidad, a lo más que podemos aspirar es a terminar con aquellas manifestaciones de ella que están matando desde adentro a nuestra sociedad…. y a un gran número de los que la habitamos (tanto literal, como metafóricamente) a través de una cultura de la empatía… dar incluso a esta una especial atención en los niveles de educación básica… ¿Y saben qué? Seguirlo haciendo hasta los máximos niveles de estudio.

Todos somos uno y el momento en que lo olvidamos, de menos a más y de más a menos, de niños a adultos, de ricos a pobres, de generación en generación, es el momento en que no sólo la corrupción gana… y nos vence, sino que se convierte en la escritora, directora, narradora, protagonista y responsable de nuestras crónicas, hablando por nosotros… siendo nosotros.

¿Quieres cambiar? Ya sabes cómo, ponte las pilas… y adelante.

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Así es como termina este Lunes filosófico, que quise hacer un poco más solemne… y que espero, los deje reflexionando.  Recuerden seguir este espacio por Facebook (en “Esa voz en tu cabeza“) y por Twitter (a través de @ZarexAvatar o revisando el hashtag #EsaVozEnTuCabeza con regularidad) y dejen sus comentarios y opiniones, tanto del contenido actual, como de lo que les gustaría ver, les aseguro que serán leídas con agrado y respondidos a la brevedad.

Gracias por leer.

Fin de la entrada.