¿Saben?

Yo sé que la verdad a ninguno de ustedes les importa un cacahuate (y ni sé a quien le escribo esto, dudo que lo lean =P) pero estoy cansado y no solo eso…

Estoy triste, frustrado, aburrido, enojado, destrozado y… ¿Acaso mencioné cansado?

Creo que finalmente toqué ese fondo que tanto temía… y dolió, dolió mucho… y creo que es natural que duela así…

Los pasados días he tenido que llegar a conclusiones duras sobre mi vida, sobre porque va de la manera en que va y porque, en todo lo que ha durado, sin importar que haga o cuanto luche, nunca he alcanzado la verdadera felicidad…

Y no quiero que me malentiendan, he podido sentirme felíz alguna vez, por un efímero instante… pero una de las cosas que he tenido que entender en estos pasados días en que las pocas cosas que me daban algo de felicidad me fueron retiradas es…

Que la felicidad que dichas cosas me brindaban no era realmente mía… era el reflejo de la felicidad de otros, las gotas que me salpican otros al lanzarse a su felicidad…

Fue triste darme cuenta de que esa felicidad no me pertenecía… y es que ese es el problema, que al no ser MI felicidad, el legítimo dueño en cualquier momento podía llegar y llevársela…

Y así lo hizo… al final no importa a donde o porque se llevaron sus dueños esa felicidad que sentía como mía… el punto es que el hecho de que se llevaran todo lo que me daba felicidad y me dejaran solo un tiempo me hizo refleccionar… darme cuenta de que no puedo vivir de la felicidad de otros, porque es más duro el golpe cuando se la llevan…

Como toda la gente, necesito felicidad que me pertenezca, que sea mía, que nadie pueda venir a arrebatarme para llevársela de vacaciones o para apartarla definitivamente de mi lado… yo solo quiero encontrar algo que sea para mí…

El punto es que ahora que comprendí esto, finalmente puedo empezar a ingeniármelas para continuar… pero para hacerlo, muchas cosas en mi vida tienen que cambiar… siendo la primera, entender que, cuando la felicidad ajena me vuelve a ser extendida, no puedo seguirla aceptando… que no puedo aspirar a mi propia felicidad mientras siga viviendo de la de otros… que tengo que hacerme a un lado… aunque duela y buscar mi camino…

La pregunta más importante, por desgracia, es “¿Cómo?”, pues cuando has conocido solo un modo de ser felíz en toda una vida, cambiarlo es uno de los retos más grandes… sobre todo cuando la felicidad ajena que está en tu vida tiene rostros, nombres y sentimientos… y va a querer justificaciones para las acciones que hay que realizar…

Aún y cuando la única felicidad de la que he gozado en mi vida es ajena… soportar sus miradas cuando les diga que no puedo seguirlo haciendo, que no puedo seguir con esto… va a ser muy directa, muy real y… muy para mí…

Pero ese será un reto del que, en su momento, no podré escapar.

Fin de la Entrada.