Dicen que el viaje en el tiempo es imposible, que estamos atorados constantemente en el presente, sin esperanza de alcanzar el futuro antes de que nos sobrepase y nos deje atrás…

Dicen que el amor es un pozo sin fondo, donde arrojamos todo cuanto tenemos, para nunca volverlo a ver…

Dicen que una lágrima es una pequeña parte de nuestra alma que se desprende, cuando nuestro corazón se agrieta… y que aunque nace de la tristeza, esta sale a conocer al mundo que tanto dolor nos causa, porque quiere vivirlo, como nosotros…

Hoy veía una película y esta comienza con una frase que despertó una parte de mi alma que yacía dormida…

“Hay una historia sobre los Dioses Griegos; ellos estaban aburridos, así que inventaron a los humanos, pero aún estaban aburridos, así que inventaron al amor, no volvieron a estar aburridos. Así que decidieron experimentar el amor por si mismos. Y finalmente, inventaron la risa, para poder soportarlo…”

– Harry Stevenson (Morgan Freeman); Feast of Love.

La vida nos enseña constantemente que vinimos aquí a sufrir, que no importan esos pequeños o efímeros ratos de felicidad, siempre volveremos a sentir dolor… pero esa constante paradoja nos recuerda, cuando somos felices, que debemos aferrarnos y disfrutarlo lo más posible… y cuando suframos, que tenemos esperanza a que sujetarnos…

La verdad es que cada ser viviente es un viajero del tiempo, pues si bien vivimos en el constante flujo del presente, viajamos a la velocidad del tiempo hacia el futuro y cada día puede ser una sorpresa…

La verdad es que el amor representa lo mejor de todo el mundo en todos los sentidos, por desgracia no siempre simultáneamente y no siempre los aspectos que desearíamos experimentar de él…

La verdad es que cada lágrima es un recordatorio de las causas que hacen de la vida, vida… para bien o para mal…

Así que hay que vivir, sin importar que… sin importar nada…

-* Hagan favor de hacer de cuenta que la entrada termina aquí*-

Pero, si he de hacer una confesión, (después de todo, ¿Quién lee esto de todos modos?) todo este escrito es un ejercicio para poder soportar la carga de otro día más y por primera vez me permitiré lanzar un grito a esta nada vacía, sin importarme si alguien alguna vez lo escuchará…

La verdad, este, su servidor, está cansado de vivir, cansado de las bendiciones forzadas y disfrazadas de la vida. Como estar tan cerca y tan lejos, amar sin ser amado, saber que estás tan cerca de una estrella que casi puedes tocarla, pero nunca podrás…

Cansado de sentirse innecesario, insuficiente, prescindible… cansado de sentir tanto amor que la esperanza no muere, pero sabiendo por dentro que nunca voy a volver a ver su sonrisa, que nunca va a sentir algo por mí… que nunca me va a decir honestamente “te quiero” y más importante, que nunca podría amarme… que a pesar de que cuando ella me dijo que quizás si no nos hubiéramos conocido yo no me sentiría así le dije que no era así, que ella me devolvió la vida… me encuentro pensando que esa vida que me devolvió se acaba… pero el sufrimiento cada vez es mayor… me encuentro, por primera vez, pensando, a pesar de que mi amor por ella es mayor que nunca antes, quizás si hubiera sido mejor nunca habernos conocido…

Estoy cansado de sufrir las 24 horas del día y los 7 días de la semana, cansado de llorar cada vez que estoy solo o hay silencio, cansado de sentirme destrozado cuando no está… pero también cuando si está… simplemente, estoy cansado de sufrir sin importar que haga, a donde vaya o que deje de hacer, cansado de volverme loco pensando en la manera de volverme a sentir como un ser humano, cansado de sentirme como que no vale la pena vivir…

Estoy cansado de vivir así… cansado de vivir en general… y no sé… la verdad ya no sé que hacer… así que hago ejercicios como este, en el que escribo lo que siento y algo que me ayude a encontrar la esperanza de seguir un día más… al principio esta entrada, como muchas otras, cumplía su objetivo… pero ya no pude contener más lo que siento… esto ya no ayuda tampoco…

Adiós…

Fin de la Entrada…