Haré algo que no suelo hacer en este tipo de escritos y primero diré una de las moralejas más importantes que saco de él… así quien se quiera evitar el rollo excesivo, puede hacerlo…

“Has todo cuanto esté en tí por no enamorarte de alguien que sepas que no te puede corresponder, porque cuando se ama de verdad, el ser humano da todo de sí… cuando el amor es correspondido, das todo y recibes todo de la otra persona, pero cuando no, siempre das todo de tí a cambio de prácticamente nada, lo cual siempre es un mal trato, porque al final, invariablemente, siempre terminarás con el corazón roto, el alma fracturada y las manos vacías…”

El amor, como todos sabemos, es una cosa muy curiosa, es, como lo he dicho antes, casi como un ser independiente que depende de nosotros y las otras mitades en nuestras relaciones para desarrollarse, crecer y mantenerse vivo…

Algo de lo que no estamos tan concientes la mayoría del tiempo es de muchos de los cuidados que hay que darle al amor… incluso nos privamos de sentirlo a plenitud, lo que, dependiendo de las circunstancias, no siempre es malo…

Siempre he definido al amor como “Piensa egoísta, actúa altruista” en el sentido de que no importa cuanto queramos estrujar ese amor para unirlo a nosotros y ser felices, al final, si el amor es real, y aunque duela, siempre haremos lo que creamos mejor para la persona por quien lo sentimos…

Pero el amor es más que eso, el amor es una incondicionalidad que no conoce límites, convierte a reyes y reinas en esclavos y al resto incluso en cosas peores, el amor es una comprensión casi infinita, rebozante de empatía, que te hace capaz de ponerte con fidelidad en el lugar de la persona amada y entender sus sentimientos ante situaciones que son muy diferentes de las propias vivencias… además se caracteriza por una confianza que casi raya en la ceguera, una confianza que, si eres amado con la misma intensidad, nunca será traicionada…

Pero ahí está el detalle, ¿No? Ser amado con la misma intensidad con que se ama es una de las cosas más difíciles de lograr… en casi cualquier relación de la que se pueda ser testigo, casi siempre se percibirá un desequilibrio, uno de los involucrados siempre será el que de más, el que haga más y el que se comprometa más… no porque el otro no sienta amor, sino porque no es igual de intenso…

Esa es una de las cosas que hay que tener siempre presente al enamorarnos, porque en las etapas iniciales, antes de dejarnos inundar completamente por él, el amor puede, no expresamente controlarse, pero si guiarse un poco, el amor siempre pedirá una rendición incondicional de nosotros mismos hacia sí mismo y por ende, hacia la persona por quien lo sentimos… pero en las etapas iniciales en que se siente, uno puede ser ligeramente más analítico antes de verse forzado a dar el paso de la rendición incondicional… uno puede evaluar si dicha rendición vale la pena o si nos estaríamos entregando a alguien que nos hará daño…

En una entrada anterior hablaba sobre otro punto fundamental de este tema, en como se diche desde hace tiempo que, químicamente, el amor solo dura 3 años, en los cuales se tiene que construir un fuerte cimiento sobre el cual se pueda edificar una relación duradera, porque de lo contrario un día te despertarás sin sentir amor por la persona por la que antes dabas la vida y sin sentir que puedas pasar ya no digamos tu vida con ella, ni siquiera otro día… Y quizás esta duración del amor químico es lo que ha impulsado a muchos a perseguir y tratar de conquistar al que creen es el amor de su vida para que, después de lograrlo, un tiempo después se descubra que después de tanta lucha el amor que se sentía ha disminuido o está desapareciendo… lo cual solo va a herir a la persona que amábamos en primera instancia…

El amor no es inmutable, cambia todo el tiempo y si bien es cierto que  aunque la persona que amas y no te ama hoy, podría amarte mañana, no te hagas todas las ilusiones del mundo, porque de la misma manera, el día que esa persona sienta amor por tí, tu podrías haberlo dejado de sentir por ella… el amor no siempre está en sincronía y eso en sí mismo puede llegar a ser una gran tragedia para mucha gente…

Al final, una de las lecciones  más importantes, es que si ya te rendiste al amor que sientes por una persona que no te corresponde y que haya dejado claro (a través de lenguaje explícito o de sus acciones) que no puede corresponderte, te concientices de que esa situación es muy difícil de cambiar (y pácticamente imposible cuando el objeto de tu amor tiene este sentimiento por alguien más…) y que si el amor que sientes es real, harás lo mejor para esa persona y te alejarás, te harás a un lado, quizás, si lo deseas, haciéndole saber que ahí estarás si te necesita, pero que te perdone si el resto del tiempo pintarás tu raya y mantendrás tu distancia…

A veces el mayor acto de amor es renunciar al mismo, hacer de cuenta que nunca existió y quizás, en cierta medida, usar ese mismo amor como un combustible para dejar de sentirlo… lo cuál siempre será irónico, porque si se hace bien, una vez que hayas dejado de sentir ese amor, la ausencia del mismo y la distancia a la que lo vayas dejando atrás será una muestra real, presente y palpable del amor que tienes por esa persona… el amor que, aunque te esfuerces por dejar atrás, difícilmente podrías olvidar, menos aún si al mismo tiempo padeces de soledad…

Continuaré con este tema en una próxima ocasión…

Gracias por leer.

Fin de la entrada.