Llegan momentos en la vida de cada persona en las que el peso por las decisiones tomadas (o peor, las no tomadas) es suficiente para hacerlos dudar de sí mismos y de su vida entera…

Momentos que sacan nuestras debilidades y flaquezas a flote… en que empezamos a pensar que cada cosa desafortunada que pasa tiene que ver con nosotros y que incluso la ausencia temporal de algún ser querido es culpa nuestra…

En estos tiempos es aún más fácil caer en estapas vulnerables, que en el peor de los casos pueden llevarnos a tomar decisiones que definitivamente afectarían a todos los que conocemos…

En el caso de un servidor, anoche mismo toqué de cierta manera fondo… pues soñé que moría… y claramente fue un sueño que sacaba a relucir mis miedos y debilidades…

El caso es que tras ese y otros sucesos, me he empeñado con más fuerza en recordar viejas maneras en las que antes podía llegar a un buen punto de relajación…

Cosa que usualmente lograba poniendo todo en perspectiva y… a riesgo de sonar demasiado hippie… tratar de hacer una conexión trascendente con el universo…

De hecho escribir este texto empezó solo como un ejercicio para recordar como es que eso se hace…

Verán, hace unos años, sin siquiera proponérmelo, experimenté una sensación muy extraña, de paz, de conexión, de plenitud… una sensación que de algún modo me hacía pensar que cualquier cosa que cruzara por mi mente era posible…

Como una medianamente cuerda (como la mayoría de la “gente normal” lo es, seamos honestos) inmediatamente después de pensar eso, me dije a mí mismo que no era posible, pero la sensación se intensificó… así que la puse a prueba, pensando en que, si era real lo que sentía, al día siguiente tendría que pasarme la cosa más improbable que en ese momento se me ocurrió…

Y así pasó…

Por desgracia, por más intentos que he hecho, no he podido volver a experimentar esa sensación (algo muy parecido cuando mucho, pero para nada tan intenso…) pero de esa experiencia entendí varias cosas…

Antes solía pensar que los monjes budistas que pretendían alcanzar el nirvana por medio de la meditación estaban un poco locos, pero la verdad es que, una vez que has experimentado algo como lo que me pasó ese día, se entiende mucho de lo que quieren decir y que tan fácilmente quienes no entienden sus creencias toman sus palabras en el contexto equivocado…

“Desprenderse de preocupaciones mundanas…” realmente siempre vi esa frase como algo malo… no sé… la palabra “mundano” me parecía muy despectiva con respecto al mundo en que vivimos y todo lo que hay en él, familia, responsabilidades, amor… todo eso era catalogado bajo esa etiqueta… “mundano”, Pero de hecho con esa palabra no se pretendía ser despectivo, sino concientizar de la grandeza y de naturaleza trascendente y absoluta de aquello que se quiere alcanzar…

Trascender la sed del deseo… y es que muchos caen en el círculo vicioso de “por qué para obtener lo que quiero tengo que dejar de desearlo? para qué lo quiero entonces?” y es que no entendemos que el deseo no es más que un estorbo que nos nubla la vista y nos deja vulnerables a nuestras flaquezas de caracter… para verdaderamente alcanzar la iluminación y con ella, nuestras metas, tenemos que, sin dejar de tenerlas en mente, cuidar no estar DEMASIADO apegados a ellas, que se relaciona con…

Trascender las poseciones físicas… que muchos confunden con un desprendimiento total de cualquier bien material (cosa que a quien trascienda sus poseciones no le va a afectar tanto, pero no es el punto) pero que en realidad nos dice que no las pongamos por encima de todo, que no nos veamos apegados a ellas, que entendamos que no hay problema si las tenemos, pero tampoco debe haberlo si las perdemos…

Lo cual nos lleva directo al amor… el amor también hay que trascenderlo para encontrarlo… hay que sufrirlo, hay que pasar en nuestras mentes mil vidas sin él, para entender lo que vale, para apreciarlo cuando lo encontremos, para atesorarlo sin dejar que nos consuma…

Al final es posible llegar a la iluminación y a través de ella cristalizar nuestras metas en el mundo físico… pero hay que estar listos para renunciar, dentro de nosotros, a todo lo que queremos, para poder aspirar alguna vez a tenerlo de verdad, para poder tenerlo y disfrutarlo sin dejar que nos consuma…

Al final, lo importante es lograr esa conexión para acercarnos a nuestras metas y para ello hay que desprenderse de todo lo que se desea, se quiere y se ama, osea, de nuestras propias metas, en orden de estar más cerca de lograrlas… a veces tan solo intentarlo duele y es por lo que la mayoría de nosotros nos alejamos de la posibilidad de alcanzar la iluminación a través de la meditación, de alcanzar esa conexión trascendental… pero el secreto es no dejar que una derrota nos amedrente, la iluminación es la meta de un camino que se construye paso a paso, error por error y aprendizaje por aprendizaje… lo importante es no rendirse…

Gracias por leer.

Fin de la Entrada.