Bueno, de un tiempo para acá no tengo muchas cosas en mente, a pesar de que tengo muchos proyectos en los que estoy trabajando… a veces la mente se me pone en blanco y empieza a divagar por esas áreas adornadas por los deseos más profundos del corazón…

Hoy estaba haciendo precisamente eso y me fui algo lejos… hasta lo que creo que es la base del amor mismo, esa necesidad que el ser humano tiene de no estar solo, de encontrar a ese alguien que lo haga felíz, esa necesidad primordial de encontrar nuestra “mitad perdida”, por decirlo de un modo un tanto cliché…
Y es que… todos tenemos esa necesidad de una conexión, ¿no? esa necesidad de sentirnos parte de algo más grande que nosotros… pero no en términos religiosos, filosóficos o científicos… sino en el contexto íntimo… todos tenemos esa necesidad básica de complementar… y ser complementados…

claro que el ser humano tiene muchas capas y varios tipos de necesidades de acuerdo a cada una de ellas, por ello lo que se dice de sí mismo en cualquier contexto, es muy sencillo de “mundanizar”

“Complementar y ser complementados” es algo que muchos pueden reducir para que calce con sus experiencias o deseos en la vida y es que parte de lo que hace maravilloso al ser humano, también lo limita y eso es, en parte, la infinita interpretación de una idea bajo cada lente posible, representado por cada persona expuesta a esa idea… pues mientras vemos como un concepto muta de maneras interesantes, también es difícil no notar como la escencia de algo es continuamente ignorada en beneficio de aspectos aislados que se alejan de lo importante que se quiere comunicar.

Al final hay quien lo puede reducir al plano sexual… o ponerlo en el área de todo tipo de necesidades, como apoyo económico, ayuda para enfrentar los retos diarios o simplemente un oído que te escuche, un cerebro que te comprenda y un hombro donde llorar…

Pero esa necesidad primordial de “complementar y ser complementados” va más allá, no necesariamente excluyendo el primer impulso o contexto al que lo queremos relegar, sino abarcando muchos aspectos más de la  experiencia humana…

Al final una de nuestras funciones biológicas básicas, escrita en nuestro ADN y causa de nuestra existencia es la sexual… pero no podemos dejar el concepto solo ahí, pues aunque el “animal sexual” es parte no solo de nuestra identidad, sino de nuestros cimientos biológicos más básicos… el ser humano es mucho más que eso y, sin importar que tan buen sexo se tenga, les aseguro que nadie quiere involucrar sus sentimientos más profundos en una operación de intercambio que los va a dejar en la basura lo que sentimos importa y es por eso que “complementar y ser complementados” es algo tan profundo…

Todos queremos sexo, amor, comprensión, prosperidad y la compañía de alguien que nos haga felices, alguien a quien podamos atesorar y cuyas compatibilidades con nosotros minimicen lo más posible cualquier diferencia que en el futuro los pueda separar… ahora, todo ese paquete es al que “complementar y ser complementados” se refiere (y tengo que aceptar que me quedo corto, pero tampoco tengo todo el tiempo del mundo para desarrollar estas entradas y las ideas en ellas), aunque solemos obviar un aspecto muy importante que radica en la compatibilidad de caracteres, pues a mayor compatibilidad con tu pareja, menos es el esfuerzo que se tiene que hacer para que la relación funcione como debe y es precisamente en esta área donde muchas veces no nos fijamos, cegados por la buena química o sexo o cualquier otro aspecto que nos ciegue de momento, pero cuando ello pierde, digamos “novedad” o se hace “rutinario” terminamos con la venda de los ojos en el suelo y en una relación que no nos hace PLENAMENTE felices…

De un tiempo para acá mucho se ha hablado de la “duración del amor”, de como el compendio de reacciones químicas que lo caracterizan solo dura un promedio de tres años, tras los cuales el éxito o fracaso de una relación depende, precisamente, de como se complementen, que tan compatibles sean y de los lazos que hayan construído (y la fuerza con la que lo hayan hecho) antes de que ese compendio de reacciones químicas cese…

Al final hay amores muy profundos sustentados únicamente en la química, amores que al terminar esa química, mueren con ella, dejando a los involucrados en relaciones amargadas que les hace más mal que bien, por el contrario, también tenemos a esas personas que tienen una increíble compatibilidad y que durante el tiempo que “el amor químico” duró, se encargaron de sentar fuertes cimientos para una relación duradera… ese es el verdadero secreto del amor, pues este no es mágico, y si no lo cuidamos y lo nutrimos, en el momento menos pensado, puede morír…

Lo importante yace en esa misma necesidad que tenemos, de complementar y ser complementados y como esta nos da la pauta (aunque a veces prestemos oídos sordos a ello) de como construír las bases para el tipo de relación que ultimadamente puede llenarnos de felicidad, si es que sabemos elegir una persona con la que seamos COMPATIBLES…

Y como siempre, al final, todo depende de nosotros (aunque no enteramente, mucho tendrán que decir la causalidad, la otra persona y un sin fin de factores involucrados, pero lo mejor que cada quien puede aspirar a hacer es concentrarse en la parte que si depende de él/ella y sortear lo mejor posible las partes que no…)

Gracias por leer.

Fin de la entrada.