Saludos.

Quizás no sea el único (menos si contamos que esto lo estoy escribiendo en el ciberespacio =P) entre nosotros que es un poco malo para leer entre líneas los mensajes que la gente manda cuando no se anima a decirte algo directamente…

Y esto lo traigo a colación porque es bastante seguido que tengo choques con familiares y amigos, todo porque creen que me estoy “haciendo como que la virgen me habla” y no les hago caso, pero la verdad que la mayoría de esas veces el hecho de que me porte desentendido es por la necesidad imperiosa que tienen algunas personas de comunicarse con un idioma de indirectas, uno de intenciones veladas que tienen que leerse e interpretarse…

Y no es que sea crítico hacia esto de manera maliciosa, es solo que soy una persona práctica a la que no le gusta perder su tiempo descifrando lo que los demás quieren cuando es mil veces más sencillo que los demás te lo digan… y es que en estos días hasta un desgraciado “te quiero” te lo quieren dar a entender con una palmadita en la espalda que podría querer decir un millón de cosas menos profundas…

Es quizás por eso que no dejo de preguntarme cuando fue que nos volvimos tan afectos a las indirectas, tan reprimidos que, somos capaces de hacer tanto circo maroma y teatro para decir un par de palabras que no cuestan nada decir en realidad…

Pero bueno, como una parte fundamental de este espacio es más que hablar de las curiosidades de las personas, encontrar las posibles causas, ahondemos un poco en esto…

Después de ver y analizar las acciones de mucha gente que con los años he conocido, creo que muchas de estas actitudes se derivan del peor enemigo del ser humano… el orgullo.

Porque a veces, hablando con la gente que le hace eso a alguien más (principalmente en relaciones románticas o de amistades muy íntimas o allegadas) te dicen que hay cosas tan “obvias” que el amigo/pareja debería saberlas y hacerlas solo… cuando la verdad es que cada cabeza es un mundo y lo que es obvio para una persona, no necesariamente lo es para otra… además de que por más obvio que se crea que es algo, decirlo sigue sin ser muy demandante…

Y si lo piensan un poco, quizás muchos de ustedes recuerden momentos de sus vidas en que, pudiendo ser prácticos y decir las cosas, no lo hicieron por considerar obvia la “responsabilidad” de la otra persona de “adivinar” de que se trata el asunto…

Ahora, algunos podrían decir que falta ver el otro lado del asunto… las razones por las que cuando es fácil adivinar algo, no lo hacemos, o aún cuando lo imaginamos, hacemos como si no lo supiéramos… y en esos casos, la verdad todo está en el contexto… como el hombre que adivinó una de esas indirectas demasiado tarde y se siente estúpido de no haberlo hecho antes, así que ya no lo hace… o el hombre inseguro para el que hasta las señales menos obvias “podrían ser por cualquier otra razón que la que se imagina”

Claro está que la principal razón por la que muchas veces nos abstenemos de aventurarnos a una interpretación de acciones o “indirectas” ajenas es por temor de hacer el ridículo y tomar una acción inocente en el contexto equivocado y quedar como idiotas… eso pone severamente en desventaja al que tiene que hacer de intérprete en varios casos, razón de más para hablar con claridad, porque digo, quizás no para todos es igual de obvios, pero una cosa es la sutileza al expresar lo que se desea y otra muy diferente es hacerle al Picasso a la hora de lanzar indirectas que de estar en lugar de la persona que tiene que interpretarlas, quizás tampoco entenderían…

Al final, el punto es claro, sean cuales sean las razones por las que algunos creen que otros deben estar obligados a interpretarles las indirectas o las razones por las que esos otros no lo hacen en primer lugar creo que lo mejor siempre va a ser decir las cosas con todas sus letras y llamarle a todo por su nombre, así, aún y cuando nos sintamos tontos por tener que decir siempre lo obvio o porque nos lo tengan que decir, la verdad es que a nadie le va a quedar la duda de nada…

Pero el problema es que en esta, como en otras impurezas de la naturaleza, personalidad y condición humana, la pregunta se alza… ¿Somos realmente capaces de modificar nuestro proceso de pensamiento para algo que es a la vez tan simple y tan complejo? sin importar si somos los que dicen las cosas obvias o los que las escuchan de otros…

Creo que con eso tenemos para meditar un rato, por ahora…

Gracias por leer.

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