Hace 5 días sostenía una charla bastante interesante e intensa con una amistad de confianza que me llevó a recordar algunas épocas de mi vida de las que no me enorgullezco mucho… desde entonces, he traído en la cabeza ciertas ideas y pensamientos con respecto a las crisis que podemos llegar a tener en nuestras vidas…

Desde que era niño, descubrí que a mi no me gustan los misterios, y decidí que no vine a este mundo para quedarme con dudas de nada, así que cada cosa que de principio no he entendido del mundo y sus habitantes, la he observado y analizado cuanto he podido en mi y en otros hasta que llego a un resultado que siento que puedo compartir (que es tan suceptible de ser erróneo como el que más…)

Muchas veces he dicho que la vida no tiene respuestas correctas, que no hay un camino predeterminado o una misión predestinada, no hay un paquete de instrucciones, nuestra función como seres biológicos es nacer, crecer, reproducirnos y morir, pero como seres pensantes es desarrollarnos, extender el alcance de nuestros potenciales y, por supuesto, alcanzar la felicidad y plenitud de la mejor y más efectiva forma que podamos (e incluso, aunque lo olvidemos, parte de nuestra misión es hacerlo de modos que beneficien o por lo menos no perjudiquen, al resto de la gente con la que compartimos el mundo…)

Ahora, ¿A que viene todo eso? pues que muchas veces pasamos por etapas traumáticas en la vida, etapas en las que nos desesperamos, en la que caemos presas del pánico y nos deprimimos, etapas en las que sentimos esa fuerte ansiedad y tensión, esa presión constante en el pecho, esa desesperación que desprende las lágrimas y ese sentimiento del que no se puede escapar, ese que nos dice que deberíamos estar haciendo algo, pero no sabemos que, no sabemos como…

Hay de casos a casos, pero he descubierto que a veces, a veces si sabemos lo que ese sentimiento nos quiere decir, pero tenemos miedo, un miedo terrible a hacer aquello que sentimos que debemos hacer, miedo a las probables consecuencias, al cambio radical, a que nuestro mundo deje de ser el mismo… ese miedo es una parte de nosotros, de nuestra psique, empujando las respuestas frente a nuestros ojos, para que las veamos, pero a veces el miedo es tanto que nos paraliza y nos impide entender esas respuestas…

Al final, el miedo es comprensible, pero si deseamos quitarnos esa sensación, esa ansiedad, de esa depresión, entonces debemos enfrentar a aquello que tanto nos atemoriza, dar los pasos necesarios para enfrentarnos a esas decisiones y entender algo muy importante, que si la decisión fue correcta, habremos triunfado, pero que si no lo es, el final del mundo no llega y podemos seguir buscando aquello que podemos hacer…

Con los años, mientras más gente he conocido, más de ellos llegan a mi en ocasiones buscando alguna especie de consejo o sabiduría, algunos, un poco crédulos, pero a quien agradezco su confianza, me preguntan como llegué a ser tan sabio, la verdad es que no lo soy, nada que pueda hacer, pensar o decir va más allá de las posibilidades de cualquiera (y de hecho, tengo muchos defectos en aspectos que para el resto son tan normales y dan por sentados…) el caso es que por el modo en que crecí, por las cosas que tuve que hacer, tuve la tremenda oportunidad de desarrollar mi parte introspectiva, de meditar, de pensar, de analizar y de llegar a conclusiones a base de la observación… nada del otro mundo, nada que no haya dejado de hacer gustoso si me hubiera representado vivir una vida más normal y quizás si, un poco menos interesante…

Esto último viene del punto mismo, a veces la sabiduría y el conocimiento que necesitas para enfrentarte a tu mundo dentro del mundo, a tus problemas, a tus retos, está dentro de tí, a veces, lo único que necesitas es sentarte, cerrar los ojos y analizarte a tí y a todo lo que te rodea… a veces, la única manera de entender es observar… y a veces, la mejor manera de superar ese miedo, una depresión o la incertidumbre del futuro es parar el oído interno y preguntarte que es lo que quieres… y cuando te escuches, cuando sepas que es, no inventar pretextos de porque no es posible, no dejarlo para después, no vacilar, y sobre todo, no temer, sino ir y enfrentar esa situación, tomar esa decisión y tomar las riendas de tu vida… porque al final todos aquellos sentimientos que tienes y no puedes controlar están ahí por algo, comunicándote algo que sabes, pero de lo que no te das cuenta, algo que necesitas entender o algo que, con urgencia, necesitas hacer…

La mejor manera de liberarte de las ataduras que te contienen en la vida es, primero, a través de una gran fuerza de voluntad, pero después, basta con no presentarle a la vida la oportunidad de atarte en primer lugar, temer está bien, porque así cuando superas tu miedo, te superas a tí mismo y te conviertes en algo nuevo, mezcla de aquello que eras, con aquello en que te has convertido, siendo siempre más que la suma de tus partes…

Suerte, éxito y prosperidad… y si me necesitan, aquí estaré…

Gracias por leer.

Fin de la entrada.