Muchas fórmulas han sido expuestas con el tiempo en el género superheróico de los cómics, todo tipo de gente ha sido pueste en la disyuntiva de despertar con poderes (nerds, misántropos, stripers, etc…) y se ha probado en muchos contextos (en mundos plagados de superhéroes, en comunidades científicas, en el espacio, con raíces mitológicas o en mundos ordinarios, como aparentemente lo es el nuestro.)

Pero la pregunta cambia, ahora es ¿Que pasaría si un muchacho aparentemente normal quisiera ser superhéroe de la noche a la mañana?

La respuesta es Kick-Ass de Mark Millar, cuyo primer número acaba de estrenarse, abriendo la puerta a un rico mundo narrativo que realmente promete algo, sino nuevo, al menos fresco, en el saturado género de los superhéroes.

El cómic empieza dándonos la noción de que se desarrolla en un mundo que era como el nuestro, al menos hasta que alguien se atrevió a dar un primer paso que, posteriormente, empezaría a cambiar las cosas y la mentalidad de la gente.

A través de la narración del protagonista (quien al momento de recordar su historia, está en una situación comprometedora, tanto como tener sus “partes nobles” recibiendo constante flujo de electricidad mientras unos matones le gritan cuanto dinero les ha costado puede serlo) conocemos los por menores de su vida…

Así es que conocemos a Dave Lizewzki (Nombre resultante de una subasta que Mark Millar organizara el año pasado en su país natal a favor de una causa benéfica, el ganador le puso su nombre al protagonista,) un muchacho tan normal como se puede ser, aficionado a los comics, a bajar todo lo que no puede comprar del internet, medio por el que también calma sus hormonas… ya sabrán ustedes como.

Lizewski no es el brabucón, bromista o cerebrito de la clase, es el tipo promedio, que gusta de la clase cuya maestra usa mejor escote, que no sabe del todo bien como hablarle a una muchacha y que tiene un grupo de amigos que tiende a compartir sus características en menor o mayor medida…

Es quizás a partir del día en que Dave encuentra a su madre muerta en la cocina de un aunerisma que empieza a refugiarse más y más en sus pasatiempos, hasta que un día se hace una pregunta que le parece lógica “¿Por que nadie nunca ha intentado ser un superhéroe?” y es a raíz de ella que encuentra que ese curso de acción le parece más racional que el de un mundo donde más gente quiere ser como Paris Hilton que como Spiderman.

Finalmente, el impulso que este razonamiento le proveía, lo llevó a ejercitarse por varios meses e incluso, a comprar un disfraz en ebay, hasta que un día, se sintió listo para salir a contribuir poniendo orden a su vecindario. Por desgracia, este primer intento termina… terriblemente mal…

Kick-Ass provee el estilo de Millar, pues nos presenta una fórmula conocida añadiéndole algunos giros poco explotados, aunque el tono de esta serie está algo subido para quien esté acostumbrado a los trabajos “mainstream” del autor (sobre todo aquellos que apestaron, como la saga Civil War, de los que se redime un poco aquí,) pero no por ello deja de ser recomendable.

Por otro lado, el trazo de Romita Jr. (del que no soy fanático, lo confieso,) se ve particularmente limpio en este primer número, aunque no abandona del todo su estilo semi cuadrado y un poco rústico, pero al menos luce mejor que su trabajo en World War Hulk.

Kick-Ass llega pegando fuerte con un primer número que nos lleva a imaginarnos todos los posibles giros que la historia pueda presentar en sus próximos números… y lo recomendamos absolutamente para los amantes de los cómics violentos que no por ello renuncien a una historia justificada.

De cualquier modo, si esta reseña no es suficiente para que lo leas, sigue al pendiente de VNN, pues habrá una reseña del primer arco, cuando este termine.

Jesús Álvarez R. (Aka Zarex)

*Artículo originalmente escrito para VNNOnline.net