Lo prometido es deuda, estoy aquí antes de lo que pensaba para compartir una entrada sobre la que llevo mucho tiempo meditando y razonando, una entrada bastante extensa, pero que si son pacientes (y de mente muy abierta,) pueden encontrarla bastante inspiradora…

–La Entrada de Hoy Comienza a Continuación…–

Es obvio que como seres pensantes y plenamente concientes de capacidades como la fe, tenemos una necesidad (a veces, tanto en raíz como en su práctica, inconciente y otras conciente) de creer en el mundo como un lugar acorde a nuestras perspectivas, costumbres y puntos de vista, de modo que generalmente tendemos, casi todo el tiempo, a juzgar lugares, personas, situaciones y características de la misma realidad en base a la experiencia o enseñanzas de alguien cercano y el choque de una realidad más compleja con respecto a nuestras percepciones y espectativas con estas últimas, suele tener efectos variables en su impacto, pero que tienden a la devastación nerviosa y mental de quien lo padece… Es quizás por eso que tendemos a caer en fenómenos como el comentado en la entrada pasada (Darle prioridad a una remota posibilidad de tener razón a costa de averiguar la verdad objetiva de las cosas,) todo por mantener el status quo de aquellas creencias que para nosotros son más valiosas…

Pero no malentiendan, no nos vivimos engañando todo el tiempo, vemos al mundo como es la mayoría del tiempo, con todo el crímen, la violencia, el hambre y la injusticia, porque tenemos que hacerlo, porque aquellos tiempos en que tenías que esperar meses para recibir noticias del mundo exterior han quedado demasiado atrás…

Podemos ver mucho de lo que está mal en el mundo, la manera en que nos cegamos a nosotros mismos es finamente selectiva y abarca indefinidamente (ahora sí que hasta que caiga la gota que derrame el vaso… y a veces mucho más) solo las percepciones más sagradas y que más amamos de aquellas personas, cosas, conceptos, ideas o espectativas que debido a nuestra experiencia nos parecen más importantes…

Es quizás por ello que la necesidad de creer ha sido fuertemente vínculada a la religión, como si el hombre NECESITARA creer en Dios, cuando, en realidad, no es la religión la que nace de la necesidad de creer en algo, sino esta última la que nace de la religión… ¿Cómo? de la misma manera que explicaba anteriormente, siendo la educación, costumbres y tradiciones de los individuos dentro de las comunidades dentro de las sociedades predominantemente practicantes de las religiones, los encargados de forjar una visión integral del mundo que cargue implícitamente con el concepto de la religión, de un modo tan íntimo, que para aquellos criados bajo esas costumbres, tradiciones y educación es difícil separarlos, es de esta simbiosis forzada, de esta mezcla artificialmente construida, pero impartida como natural y de la visión a la que da nacimiento que, finalmente, nace esas necesidad de creer, porque, a fin de cuentas, así nos lo enseñaron, así condicionaron a la mayoría a enfocar esa necesidad, no porque traigas escrito en tus genes que debes creer en Dios, sino porque traes escrito que serás propenso a creer con mayor fuerza en aquello que te de comodidad… así, finalmente, te crían para sentir comodidad con la idea de la religión y por ende, sentirás una necesidad de creer en ella si no has conocido otra visión del mundo…

Así entonces, algunos se preguntarán, si la religión no nace de la necesidad de creer, entonces, ¿De donde nace? Bueno, quizás aquellos de ustedes que hayan sido criados con “las respuestas” de la religión y nunca hayan conocido (ni querido conocer) otras alternativas no lo sientan así, pero además de la necesidad de creer en aquello que le brinde mayor comodidad, el ser humano tiene la tremenda necesidad de explicar y entender todo a su alrededor, misma que, por desgracia, se mezcla (más seguido de lo que nos conviene) con una aún mayor impaciencia, misma que no nos permite esperar a contar con los medios para explicar los fenómenos a nuestro alrededor, por lo que, para satisfacer esas necesidad de explicar y entender, al mismo tiempo que cedemos a nuestra impaciencia, somos igualmente propensos a inventar todo tipo de alegorías e historias alrededor de lo que no entendemos, no sabemos y no podemos explicar (o también llamadas “Teorías no-científicas” para que nadie se ofenda, pero no olviden que estos mismos mecanismos son los que originan también a las infames supersticiones.)

Es quizás por ello que las filas de muchas religiones disminuyen (no a una taza que garantice la extinción de cuaquiera de ellas en algún tiempo cercano, asunto que tampoco es el punto,) porque la credibilidad de la que las religiones gozaban cuando el mundo no podía ser explicado objetivamente se ha ido desvaneciendo poco a poco, a medida que nuestros medios y recursos para explicar nuestra realidad van creciendo y más se va conocimiento objetivo se va revelando, es esto lo que termina restándoles mucha credibilidad a las religiones, pero de nuevo, aquellos que no tengan como sagrada o querida la visión religiosa del mundo serán mucho más propensos a ver la realidad objetiva del mundo como factible… Es precisamente por esto que las religiones dependen más que nunca de sus medios acostumbrados de transmisión, aquellos basados en enseñanzas, tradiciones y costumbres familiares, llevadas de generación en generación, en poder inculcar la visión religiosa del mundo a la mayor cantidad de personas posibles en las nuevas generaciones, antes de que estas personas desarrollen una visión más acorde con la realidad y se sientan suficiente cómodos con ella como para sentir esa necesidad de creer que la religión difícilmente recuperaría… así que mientras más pequeños sean los individuos cuando se les empiecen a inculcar valores religiosos, más difícil será que puedan aceptar otras visiones del mundo, estan condenados, la mayoría de ellos a vendarse los ojos voluntariamente y negar cualquier realidad que no sea aquella con la que crecieron, y en gran parte ese es, mis amigos, el poder de la Fe…

Les propongo un ejercicio… imaginen todas las cosas que podrían pasar en el universo solo en un segundo… ¿Listos,? ¿Cuántas imaginaron,? les diré algo, de haber un verdadero número que expresar como respuesta al ejercicio, sería uno que ni ustedes, ni yo, podríamos comprender, un número tan grande para el que tal vez no tengamos ni un nombre y que aún si lo tuviera, sería un número tan, pero tan grande, que tal vez no podríamos terminar de pronunciarlo en lo que nos queda de vida… sinceramente, tomando en cuenta lo anterior, ¿Quién se sigue sintiendo tan seguro de que la vida no puede haberse dado por azar,? ¿Quién puede ser tan arrogante para asegurar que con números tan grandes de sucesos ocurriendo casi a la vez la vida no se habría podido dar al azar,? ¿Quien que se de una idea de la vastedad del universo se sigue sintiendo tan especial como para asegurar que esta insignificante canica con agua, tierra y lodo a la orilla de una igual de insignificante galaxia sigue siendo el “patio de juegos de Dios,”? ¿Acaso estamos ciegos para no ver que con tanto pasando casi a la vez esto TENÍA QUE PASAR,? ¿Tan chica tenemos la mente para darle todo el crédito a un ser alegórico y encerrado en arquetipos simplones que no se necesita mucho cerebro para inventar,? la posibilidad de un Dios existe, pero su factibilidad se ve severamente reducida al tomar solo este hecho en cuenta, y mientras más investiguen, más hechos encontrarán que tengan ese mismo efecto…

A pesar de las enormes y aún predominantes filas de gente devota de alguna religión (y fortuitamente, aún dentro de ellas,) me da gusto poder decir que hoy en día hay cada vez más buscadores de la verdad, gente que está dispuesta a creer y considerar todo aquello que es factible y no descartar nada de lo que no existan elementos para ello, gente conciente de que (y pongan atención a esta frase, que es la que me mantiene fuera de las religiones establecidas:) “Mientras más específico seas al construir (o apoyar) teorías sobre bases no comprobadas, más probable es que te EQUIVOQUES,” gente que confía y se apoya en los hechos y que, quizás por la evolución, ha desarrollado la paciencia necesaria para desarrollar o esperar a que se desarrollen los medios para PODER EXPLICAR lo que no entiende del mundo, en lugar de conformarse con CUALQUIER EXPLICACIÓN que pueda estar bien o mal (o de plano inventar una… “Dios” sabe que aún hoy hay gente que lo hace.)

A final de cuentas, tomando todo lo anterior en cuenta, no sorprende que algunas religiones contraataque, recuerden que el Flying Spaghetti Monster y su corriente pastafaria no se crearon solas, son una parodia y protesta a la inclusión del creacionismo en los planes de estudio de biología en escuelas elementales de Kansas, en Estados Unidos, en respuesta a la fuerte presión ejercida por grupos de cristianos conservadores en ese país, que por la necesidad de creer en lo que se les inculcó como cierto, rechazan a la teoría de la evolución y todas las evidencias que la respaldan y defienden como “ciencia” al creacionismo, que no es más que el génesis bíblico mal maquillado como ciencia, sin hechos o evidencias que lo avalen… y es que al final, todo es parte de lo mismo, esos grupos cristianos en Estados Unidos saben que parte de las nuevas generaciones no van a ser criados con su visión del mundo, así que su mejor apuesta es meter esa visión del mundo donde la mayoría la pueda ver, aprender y quizás adoptar, aunque sea en lugares donde dichas enseñanzas no tengan cabida y lugar…

Ya para terminar… ¿Cuantos de ustedes recuerdan vívidamente su niñez,? ¿Se acuerdan del clásico grupo de niños que se juntaban a jugar a que tenían poderes y como cada niño, durante su turno se dedicaba a exagerar los poderes descritos por el anterior? muy al estilo de: “yo tengo todo el poder de mover planetas y lanzar rayos” y el que sigue le contesta: “¿ah sí,? pues yo igual, pero al ultra mega infinito,” ¿Se acuerdan,? bueno, para mi eso son las religiones, un establecimiento de reglas y preceptos arbitrarios diseñados para presentar una explicación muy posible de refutar en sus detalles pero improbable de desmentir por su naturaleza totalitaria (pero arbitraria, recalco) de la realidad…

Hasta la próxima, en que tal vez aborde un poco más el fenómeno de la necesidad de creer y sus resultados (pero ya no en el contexto religioso.)

Gracias por leer (si es que me tuvieron la paciencia…)

Fin de la Entrada.