Saludos a todos, mil disculpas por tan prolongada ausencia… no hay excusas.

Mucho ha pasado en la vida de un servidor que ha disminuido considerablemente el tiempo neto que puede pasar conectado al internet (por eso, aunque pueden verme postear en los foros de VNN, es difícil que me avisten en el MSN o que me tome el tiempo de digerir algún tema profundo para compartirlo aquí.)

Y uff, caray, la cantidad de situaciones y oportunas charlas que se me han presentado en este tiempo sobre asuntos y temas que podrían haber constituido geniales entradas que presentar en este espacio, tantas que difícilmente tendré tiempo de abordar aún menos de la mitad en lo que resta de este 2007, pero ahora que tengo un poco de tiempo, decidí regresar y dejar de manifiesto que este espacio no ha muerto, andaba de parranda y les traigo un breve tema de reflexión…

(AVISO: Para su comodidad se le avisa que el tema de esta entrada comienza a continuación, pudiendo así esquivar el largo intro.)

Para todos nosotros es fácil decir que buscamos la verdad y presumirnos objetivos aún en las más íntimas de las circunstancias, pero lo cierto es que al menos la mayoría de nosotros (sin descartar la existencia de aquellas excepciones que confirmen la regla,) al menos en lo que se refiere a los asuntos que nos conciernen a nosotros y los que conocemos, rara vez buscamos la verdad objetiva, rara vez tratamos de realmente llegar al fondo de las cosas…

¿Se han dado cuenta de que cada que llegamos a una situación en que, ya sea que creamos que se nos miente o engaña, que estamos equivocados o que podríamos descubrir algo desagradable de gente que queremos y apreciamos… mucha gente se detiene antes de dar el paso necesario para averiguar la verdad, analiza las posibilidades dando mayor énfasis a aquellos hechos que favorecen aquello que desea sea verdadero y tras meditarlo un rato decide aceptar aquella posibilidad de las cosas que se lleva mejor con la versión de la realidad que le da mayor comodidad?

No es que no podamos encontrar la verdad, tampoco es que no seamos lo suficentemente listos o astutos, dependiendo de cada caso, la razón de no BUSCAR realmente la verdad (que es diferente de buscarla pero no encontrarla) es que lo que queremos encontrar en realidad es un indicio de que aquello que queremos creer sea verdad

¿Por que? bueno, causas hay muchas, algunas pueden ser miedo (a la traición, a la extinción de la idealización de alguna persona o cosa, a vernos o ser vistos como ingenuos o tontos, entre muchas otras cosas,) el mismísimo amor, evitar la fatiga de las complicaciones de la verdad, no aceptar nuestro error o no querer conceder la razón a quien nos advirtió de la verdad, entre muchas, muchas otras…

El caso es que, tras tomar este curso de acción como una costumbre, nuestra habilidad para detectar las mentiras o buscar la verdad va disminuyendo hasta el punto en que solo se ve aquello que se quiere ver y se descarta lo demás (o, como se dice popularmente, se llega al punto en que seremos por todos conocidos como unos viles e ingenuos pendejitos.)

Por eso, a modo de aviso, si notas que cada que te ves en una situación donde creas que te estén mintiendo y te veas analizando la situación por encimita y tomando en cuenta solo las posibilidades convencionales sin profundizar, cuestiónate si no estás haciéndote de la vista gorda o si no estás siendo cómplice de un engaño a tu persona, porque lo único peor a que le vean la cara a alguien, es que ese alguien se vea la cara solo…

Y ojo… lo que digo no es que SIEMPRE busques o resaltes elementos o hechos que favorezcan versiones de la realidad que te sean desagradables, sino que a estos les des igual validez que a sus opuestos y los mantengas en mente hasta que el correr de los eventos los descarten o confirmen… recuerda que quien realmente busca la verdad trata de considerar todas las posibilidades factibles y no las descarta hasta tener PLENA seguridad de que no son aplicables, si descartas posibilidades antes de saber si son verdad o mentira habrás dado el primer paso para engañarte tú solo(a.)

Dicen que el ser humano tiene una firme necesidad de creer, religiosos toman esta presunta necesidad para su beneficio, pero la verdad es que la necesidad de creer se limita a esforzarnos por creer en un mundo que nos satisfaga, donde aquellas cosas que nos atemorizan, que no nos gustan o que nos hieren no pasan o no son posibles… el detalle está si cuando te ves confrontado con esas cosas que te desagradan, lastiman o atemorizan las enfrentas o volteas la mirada fingiendo que no existen y mintiéndote a ti mismo(a.)

Ya en otra entrada abordaré la presunta necesidad de “creer en algo superior,” si hay tiempo…

Gracias, muchas, muchas gracias por leer.

Fin de la entrada.