Warren Ellis nos presenta un enfoque político con implicaciones más sobrias, pero más sombrías con respecto a los superhéroes del que podríamos esperar de una casa grande y comercial como lo es Marvel, al traernos su nuevo trabajo que promete y mucho: Black Summer.

Black Summer nos introduce a un nuevo mundo, similar al nuestro, pero donde hace más de 10 años unos jóvenes idealistas crearon la tecnología para equiparse y controlar habilidades más allá que las de el resto de la humanidad usándolas para limpiar las calles de mal vivientes, combatir a los corruptos dentro del sistema de justicia y luchar por los que ellos consideraban, eran los valores que sostenían a su sociedad.

Al gobierno nunca le gustó esta idea, y aunque trató de forzar a través de el pase de leyes a los héroes a revelar sus identidades, pudo más el peso de la opinión pública ante seres que los mantenían seguros sin daños o muertes colaterales.

Esta situación se vio afectada por los sucesos del 11 de septiembre, fecha en que “las 7 armas” se encontraban fuera del país, mucho les costaría a los héroes redimir su ausencia ese día clave para su sociedad, pero lo hicieron, al menos hasta que la muerte de dos armas en un atentado que dejara a otro discapacitado terminara de fracturar al grupo, permaneciendo activo solo el más fuerte de ellos, John Horus, quien desde ese entonces trabajó de cerca con el gobierno, asesorando y actuando cuando era necesario.

Esta es la historia de fondo, sin embargo, el cómic comienza en la actualidad, con John Horus entrando a la casa blanca y matando al presidente, a su staff y a varios consejeros antes de una rueda de prensa presidencial que el mismo John atendió, bañado en la sangre de los políticos que acababa de asesinar.

John le dijo a su país y al mundo que no podía seguir permitiendo que esta administración, por un lado, librara una guerra criminal, basada en mentiras y engaños y por el otro, que el país continuara secuestrado por los intereses corporativos en perjuicio de su población, se declaró a sí mismo el protector de U:S.A y exhortó al pueblo a organizar lo antes posible elecciones libres, de las que el mismo garantizaría legalidad al pedir los votos escritos a mano, con lápiz y cerciorándose él mismo de que cada uno fuera contado, pidió al país no tener miedo, y que si había cometido tan infame acto, había sido por ellos.

Ahora el gobierno se verá forzado a reaccionar, poco conocido por ser sutil en su “defensa,” de U.S.A solo se puede tener algo en claro, el resto de las “armas” están en peligro, ya sea que estén o no coludidos con John.

Así que mientras Marvel se encuentra sopesando las ventajas y desventajas políticas y sociales del derecho al vigilantismo, Ellis traza (y cruza) la línea en la que un personaje de enorme poder, con licencia (del pueblo) para el vigilantismo, simplemente siente que puede decidir combatir el crimen no solo donde está, sino donde sea que lo vea, sin importar el nivel, las implicaciones de confrontarlo o la manera en que ultimadamente lidia con él.

En este marco se nos presenta esta obra altamente recomendable para todos aquellos que gusten de los cómics de acción que ván más allá de peleas sin sentido, además de apoyarse también en una sólida historia y un contexto con el que, sin importar la fantasía, nos podamos sentir identificados.

Jesús Álvarez R. (Aka Zarex)

*Artículo originalmente escrito para VNNOnline.net