Escuchando la radio el sábado pasado, en un programa local llamado Area 81 propusieron tocar el tema del destino y sus distintos matices e implicaciones, así que estuvieron hablando los locutores entre ellos y con el público armando una charla amena (por eso suelo escuchar ese programa) y pues me dejó con las ganas de compartirles algunas ideas que ahí van…

El concepto de un destino ya escrito como tal es una anomalía temporal, pues solo los sucesos que ya han sucedido están “escritos en piedra” y tendría uno que encontrarse delante del mismísimo fin de los tiempos, del universo y de la realidad misma para poder decir que el destino de todo lo que fue estaba escrito… y aún así sería imposible comprobar lo cerca o lo lejos que se pudo estar de hacer todo diferente…

Hay personas que se convencen de que un instante de suerte increíble o de coincidencias extraordinarias es una prueba del destino, quizás si, quizás no, pero vale la pena hacer notar que la vida, la existencia misma en el marco del flujo temporal es una suceción de hechos basados en las posibilidades adyacentes a cada segundo y que tras miles de millones de momentos e instantes “cotidianos” es hatsa cierto punto lógico pensar que es natural que a esos miles o millones de instantes “normales” le siga uno que otro “extraordinario.” Todo queda en la cuestión estadística y numérica… simplemente pregúntense “¿Es tan increíble que después de tantos tragos amargos y tantos más simples llegue un trago dulce que sepa a gloria?” Y lo mismo aplica para aquellos instantes donde la mala suerte parece sinónimo de un destino cruel que podríamos pensar que está escrito, pero que podríamos racionalizar…

Todo y nada son posibles a la vez, pero no es hasta que una se manifiesta que se convierte en hecho y es hasta ese momento en que se convierte en un destino inamovible, solo desde el futuro que lo mira desde lejos, el destino se escribe mientras pasa, nunca antes…

nuestra realidad latente tiene ejemplos concordantes con cualquier teoría con respecto al destino y cualquier otro concepto, por más contradictorias que sean estas mismas y sus ejemplos existentes entre si, por la simple razon de que vivimos en un universo de posibilidades cuyo valor numérico excede la imaginación aún de físicos de los más experimentados, cuando pensamos en todas las cosas que pasan no solo a nivel humano, animal, ambiental, planetario, galáctico, dimensional, cósmico y hasta universal, uno se cuestiona hasta la misma existencia de Dios, así mismo cualquier conocimiento que damos por sentado o cualquier duda que tengamos sobre conocimiento dudoso…

Hay quien dice “Cada quien forja su propio destino” cuando tenemos gente muriendo en fuegos cruzados que no se buscó, gente muriéndose de hambre por decisiones que el gobierno tomó por ellos, gente atropellada por individuos a los que no alcoholizaron… dando el mensaje de que un destino inamovible existe, por el contrario hay gente que se la pasa desafiando todo pronóstico y toda posibilidad, a veces de números tan abrumadores que superan a las posibilidades de los vertebrados de dominar el planeta hoy, dándonos el mensaje de que el destino es el resultado de acciones aleatorias y posibilidades consumadas por suerte, como lo hace la misma teoría del caos…

Mientras vivamos en un mundo en que las decisiones de unos cuantos afecten a la mayoría será difícil que cada uno forje por completo su propio destino…

El destino si se forja, pero no solo por nosotros, a nuestro lado en esta tárea se encuentra el azar y la posibilidad, además de las consecuencias directas de las acciones de otros, tanto aquellos cercanos a nosotros como las de todos los demás en el mundo, similar a lo postulado por la teoría del Caos…

La respuesta es que en el universo hay tiempo y lugar para todas y ninguna respuesta, cada una encontrará tiempo y lugar en la historia individual, social, mundial, galáctica, cósmica, dimensional, universal, etc…

Gracias por Leer…

Fin de la Entrada.