Nadie permitía que los demás se diesen cuenta de que nada veía, para no ser tenido por incapaz en su cargo o por estúpido. Ningún traje del Monarca había tenido tanto éxito como aquél.-¡Pero si no lleva nada! -exclamó de pronto un niño.

-¡Dios bendito, escuchen la voz de la inocencia! -dijo su padre; y todo el mundo se fue repitiendo al oído lo que acababa de decir el pequeño.

-¡No lleva nada; es un chiquillo el que dice que no lleva nada!

-¡Pero si no lleva nada! -gritó, al fin, el pueblo entero.

Aquello inquietó al Emperador, pues barruntaba que el pueblo tenía razón; mas pensó: «Hay que aguantar hasta el fin». Y siguió más altivo que antes; y los ayudas de cámara continuaron sosteniendo la inexistente cola.

-Hans Christian Andersen: El Traje Nuevo del Emperador.

Gracioso compendio de conceptos e irónica práctica de los mismos representan las tendencias colectivas de la humanidad. Vivimos en una sociedad globalizada, cuyos estándares y tendencias se unifican a un ritmo acelerado; tanto que terminamos por rendirnos a ellas sin importarnos lo ridículas que sean y lo inconformes que estemos con ellas. ¿Lo peor?, ¡No parece haber excepciones!, pues en cada esfera social, de cada país y en todo el mundo se da esto, hasta aquellos radicales que claman ser originales y apartarse de la mediocridad y la sumisión ideológica a la que todos se exponen abrazan sus nuevas ideologías bajo el mismo sistema; claro, con más aires de grandeza, superioridad, altanería y soberbia para con el resto de los “borregos”, estos radicales se someten a un sistema en apariencia diferente, pero que los pone en las mismas (e incluso peores) condiciones que los demás…

La verdad es que en mucho nos hemos hecho dependientes de la sabiduría escrita de la que disponemos, pero muchos toman a modo de sabiduría la sola opinión de pensadores y filósofos, sin complementarla tratando de formar un enfoque objetivo (o siquiera propio), siguiendo sus cánones tan ciegamente como los fieles a las religiones…

El problema es que en algún momento todo medio de información, educación e incluso de arte y entretenimiento incluye en sus funciones una práctica tendenciosa y manipuladora, aprovechándose de su potencial e inundando el mundo cada vez más de gente que tiene y defiende las mismas ideas que han fallado en el pasado, en lugar de instarlos a PENSAR INDEPENDIENTEMENTE en los cambios que el mundo necesita; tenemos a tantos hijos de Nietzche (por mencionar sólo un ejemplo), que de tanto que parece que usan sus palabras por que las de ellos se agotaron, llega a ser perturbador…

Y esto se da, como todos sabemos, aún en los ámbitos mas “seguros” o “triviales”, como la escuela o el círculo de amigos de los niños, donde a un niño que piensa por sí mismo se le ridiculiza por no estar de acuerdo con su maestra (a pesar de que, en ocasiones, dicho niño pueda tener razón) o por no ver el programa de moda o escuchar el primer lugar del “TOP ten”…

La verdad es que todos nos hemos dejado moldear el cerebro, de uno u otro modo, y por varias voces a lo largo de la vida; la fuerza de nuestra voluntad y la resistencia de nuestra individualidad hacen que no todos caigamos a la misma altura del barranco ideológico y nos permite mantener vivos nuestros ideales, pero el barranco sabe atraernos, sabe verse como un lugar seguro, lleno de todos los que han caído y que viven felices en la ignorancia, misma que se esconde, dejándonos ver solo la felicidad y ofreciéndonos mil placeres si nos convertimos en sus promotores, si nos convertimos en parte de el, si renunciamos a la individualidad y nos unimos a aquellos que queremos, prometiéndonos que estarán orgullosos de nosotros, prometiéndonos aceptación, prometiéndonos el mundo que persona a persona, es cada vez mas suyo…

Todos estamos cerca de caer, todos nos sostenemos lo mejor que podemos con las herramientas que nos da nuestra personalidad, o con ella misma, representada por manos lastimadas y desnudas; solo recuerden, tengan siempre presente, que sueltan un poco la herramienta que los sostiene o sueltan un dedo de las manos que les evitan caer cada vez que:

  • Se burlan de alguien por tener una opinión diferente.
  • Apoyan ciegamente las palabras de alguien a quien leyeron, aunque otros lo contradigan con argumentos por delante.
  • Ridiculizan a todo aquel que no hace lo mismo que la mayoría (aunque no sea una mayoría absoluta, aunque solo fuera la mayoría de un salón de clases, de un grupo de críticos, televidentes o incluso cinéfilos).
  • Dejan de pensar por ustedes y utilizan palabras e ideas totalmente ajenas que leyeron u oyeron en otro lado para contestar a quien los contradice.
  • Aceptan lo que se les dice sin pensarlo, sin meditarlo, sin desearlo y sin ganas de pensar por qué no o por qué sí deberían hacerlo.
  • Basan su opinión de alguien en estereotipos o ideas generales que no aplican siempre.
  • Prejuzgan a la gente por las diferencias de todo tipo que puedan tener con ustedes.
  • Aplauden a alguien que ha hecho algo sin mérito, real solo por que la mayoría en el lugar lo hace también.
  • Hacen lo mismo que la mayoría sin saber por qué.
  • Hacen cosas que saben que están mal solo por ser aceptados.
  • Su opinión de algo se basa más en principios ajenos y aceptados por otros que en los propios.
  • Basado en el punto anterior, descalifican la opinión de quienes no cumplan con dicha característica.

Y un larguísimo etcétera…

Piensa por ti mismo, acepta las cosas que te dicen en la medida que TÚ MISMO (y nadie mas) puedas comprobar que son ciertas o en la medida en que puedas ver dichas cosas en acción y aprovechar la experiencia de otros, piensa cada idea que te presentan antes de aceptarla y haz lo que desees con base en tu criterio. Que la aceptación o reprobación de la gente sean factores secundarios…

Respeta a los otros por menos populares o por mas radicales que sean, pero no aceptes sus ideas por ese “respeto”, que se entienda que el respeto a la gente y sus puntos de vista es diferente de aceptar (como hacen los borregos), todo lo que otros dicen, porque antes todo lo que alguien diga debe sostenerse por sí mismo.

Y si no lo más, al menos algo muy importante, convive con gente diferente de ti, escucha sus ideas como lo que son, una opinión que podría reflejarse en una posibilidad de definir diferentes aspectos de la realidad dependiendo de su naturaleza, respeta el derecho de expresar esas ideas sin importar cuánto sea tu desacuerdo con ellas y, ya sea que puedan sostenerse por argumentos, sea imposible de comprobar si son ciertas o sean falacias flagrantes, acéptalas como algo que para ti no es real y en base a lo poco o mucho que de cada una de esas ideas puedas rescatar, aprende a reconocer nuevas posibilidades, para que de cada nueva posibilidad que seas capaz de aceptar, sin necesariamente aceptarla como una absoluta realidad, fortalezcas tu criterio, des un mayor valor a tus opiniones y a ti mismo y empieces a usar tus herramientas y tus manos más para salir del borde del precipicio que simplemente para no caerte…

Sé fuerte y no temas tomar parte de esa fuerza de lugares de donde parecería ridículo tan sólo pensar que pudiera estar, porque si lo haces, serás tan fuerte que no importará y enseñarás a otros a seguir esa misma rita. Muchos dicen, con algo de razón “¿Para que quejarse de los problemas si no vas a hacer nada por resolvernos?”, entonces haz esto, sé el pastor y en lugar de arrear a los otros, enséñalos a ser como tú y a formar un mundo donde la fortaleza sea aplicada en salir todos adelante y no en aplastarnos en un lugar del que no se nos deja levantar…

Sean el niño que se da cuenta de que el nuevo traje del emperador no existe y no los lambiscones que por no quedar como idiotas, apoyan las cosas más ridículas.

Fin de la Entrada.