Hace unos días falleció la actriz Mariana Levy de un paro cardiaco producto de un intento de asalto, esto generó distintas reacciones en distintos tipos de personas, desde la indignación de otra vida apagada por la delincuencia, hasta la reflexión de lo frágil que es la vida y lo que hay que aprovecharla antes de que se acabe, el texto a continuación es sacado de una respuesta que le dediqué a una persona en un foro de Internet (los foros veteranos, están muy buenos, el link está en esta misma página) que parecía concluir que la fragilidad de la vida nos exigía disfrutarla al máximo, aunque ello implicara arriesgarla:

Cuando la ambición por la exploración se encuentra con el miedo a morir “sin haber amado” puede generar en cosas desagradables para mucha gente, pues si bien la posibilidad de irnos de este mundo por una causa “absurda” o “ridícula”, tanto como puede ser resbalarse con una cáscara de banana al pie de un periférico es latente y real, si bien mucha gente pasa por aparatosos accidentes y sale prácticamente ilesa, creo que eso mas que hacernos vivir de tal o cual manera, debe orientarnos a ajustar nuestros lentes de la condición latente de la realidad y esto va encaminado a dos reflexiones que se desprenden de una pregunta, primero, la pregunta:

¿Vives como quieres vivir?

Si el modo como te gustaría vivir es peligroso y amenaza tu vida es sensato esquivarlo, no por no llevar la exacta vida que deseas tienes que renunciar a una vida que te ofrece muchas otras cosas que también debes desear y querer (digo, nadie añora SOLO UNA manera de vivir, añoramos una forma de vida que de cabida a todos nuestros anhelos, pero es algo difícil de lograr)

Ahora vamos al extremo contrario, el ser humano es, en muchos aspectos, como un niño eufórico por un juguete, llámesele así en este caso a la seguridad nacida de que “algún día nos tenemos que ir, y si me voy, me quiero ir haciendo algo que deseaba”, pero ¿Eres tú el que lo hace?, ¿Es acaso la decisión de hacerlo tuya totalmente? ¿O nace acaso de la inquietud inmadura de hacer algo por que quieres? ¿O crees que deseas hacerlo por que está de moda?, ¿por que al hacerlo parecerás un superhéroe capaz de sortear edificios de un solo salto?, ¿seguro que quieres ir a Hawai a saltar de un paracaídas, de un bungee, o a surfear sin saber nadar bien, y no para conocer otra cultura, otros modos de divertirte, conocer otra cocina y a mujeres de otro país? , antes de hacer tonterías, hay que añadir a la ecuación proporcionada por SID (el usuario, cuate mió, a quien este texto responde) la estadística de todas las personas que sabían que se podían ir en cualquier momento y decidieron hacer “actos osados” (lo cual me parece poco digno, es como retar a la vida, como retar a la posibilidad a que unda tu barco bajo el lema de “si una piedrita puede hundir mi barco y este algún día se ha de hundir, mejor procuro que se hunda por un iceberg y si es necesario, que se unda ya”, ridículo, no?) y que no murieron, cierto (una estadística mas que añadir a la ecuación, pero esa ya estaba parcialmente contemplada), pero tampoco salieron necesariamente ilesos…

te imaginas hacer un acto osado, tratando de alcanzar una gloria plástica y artificial, sin merito real, y terminar no muerto, como sabes que podrías, sino inválido, sin haberlo pensado? o sin un miembro?, piénsenlo, desde ya les digo que hay peores modos de vivir que con la sensación de no hacer lo que deseas por miedo, la muerte es la tarifa mas alta, pero no es la única, y si consideramos las otras, desde esa perspectiva, la muerte no parecería tan alto precio…

¿Tienes madre?, ¿padre?, ¿hermanos?, ¿hijos?, ¿pareja?, ¿para que los mortificas?, ¿vale tu falsa idea de felicidad y de realización sin sentido hacerlos sufrir?, ¿vale tu liberación del miedo condenar a otros a temer inmisericordemente por ti?

si, por el contrario, eres un energúmeno solitario sin perro que le ladre, te da igual si vives o mueres (o si quedas invalido, cojo, manco, tuerto, etc…) pues arriésgate, pero si nunca te has roto un hueso, ni has pasado por heridas graves, te recuerdo que un accidente durante un “acto osado” no es del accidente a la alta del hospital, y detrás de muchos accidentes hay un largo y tortuoso proceso en el que primero se le trata de mantener vivo, luego se lidia con las secuelas de las heridas (considerando las posibilidades de que muchas sean permanentes) y luego se te da tratamiento para acostumbrarte a tu nuevo modo de vida, acorde con la herida por la que desde el principio rogaste sin darte cuenta y luego regresas a vivir una vida que es mas difícil de lo que fue renunciar al miedo y atreverte a generar tu propia condición absurda, tal como si alguien se resbalara con la cáscara de un plátano al pie de un periférico, pero adrede… ahora que tienes esa panorámica, añádele el ultimo factor, dolor incesante, estridente y punzante cada segundo, desde el accidente, hasta que la muerte finalmente llegue, de modo “cuerdo” o absurdo…

Moraleja: Vive bien, vive sin miedo, has lo que quieras, pero pinta tu raya, no entres en absurdos, no corras riesgos innecesarios solo por que es tu idea de diversión (como escalar desnudo una montaña en una tormenta eléctrica con un cinturón de herramientas, una antena de TV y una cometa que piensas volar desde la cima), por que no hay gente que merezca menos compasión y respeto que aquella que genero sus propias situaciones absurdas, en las que adrede se expusieron a un peligro que les costó, sino la vida, si el modo pleno en el que tenían la posibilidad de vivir a gusto y bien… no vivan con miedo, vivan queriéndose lo suficiente como para hacer cosas arriesgadas, pero no tan arriesgadas que el porcentaje de supervivencia o de salir ileso esté casi pegado al 0 y más importante, no se dejen llevar por las ilusiones, a veces solo queremos hacer una gracia por la ovación que le sigue y no por que realmente lo deseemos, y como es relativamente mas sencillo, tratamos de esquivar cierto camino que nos puede traer ovaciones mas fundadas en nuestros logros, pero que es mas difícil… Sean ustedes mismos y refléjenlo en sus acciones, no reflejen una personalidad nacida de un cliché que creemos que llenara el vació que creemos que tenemos, pero que quizás no exista o nazca de algo tan mundano como incluir picante en nuestras dietas.

Fin de la Entrada. (Gracias.)