*Artículo originalmente escrito para “Los Editoriales”*
Hace unos días se dio un sonado rompimiento entre el PANAL y el PRI, un rompimiento que, según ambas partes, se dio “en el mejor de los términos” y tras el cual, el PANAL, operado por la infame maestra Elba Esther Gordillo, buscará presentar a los votantes su propia propuesta, sin buscar aliarse con ningún otro de los contendientes.

Hay mucha especulación respecto a esta decisión y es que la infame maestra Elba Esther jugó un papel primordial durante la elección presidencial de 2006, en la que apoyó a Felipe Calderón… el margen en esa elección, muchos de ustedes sabrán, fue de tan solo 243,934 votos.
Para entender la dimensión que esa diferencia representa, podemos traducirla al 0.58% de la votación que representó en 2006 y compararlo con el 2% que se estima le costará al PRI la separación del PANAL.
Claro, aquí es donde comienza la magia, hasta hace poco virtualmente todas las encuestas daban a Peña Nieto el triunfo por alrededor del 50%, y bueno, los crecientes escándalos de diversas índoles protagonizados por el candidato priísta han pasado factura (aunque para nada en la medida que sería sensato pensar) pues actualmente las preferencias electorales en las encuestas ya lo posicionan con alrededor del 40% de las preferencias.
Sin embargo, la actual sigue siendo una ventaja relativamente cómoda para el PRI, con un margen bastante amplio como para tomar ciertos riesgos.
La verdad es que bajo circunstancias normales la maestra Elba Esther ha demostrado ser capaz de cambiar el rumbo de elecciones, pero, aunque sigue teniendo ese poder, las cosas son diferentes ahora, la maestra es, podríamos decir, tóxica, su participación ya juega un papel en la opinión pública que corre el riesgo de tener más impacto negativo que el beneficio potencial de tenerla al lado, esto, por supuesto, convierte a la maestra en la papa caliente que el PRI ya no quiere tocar, pues, por un lado, el 2% de votos que la maestra podría regalarle a un candidato no es tan apremiante para definir la elección como hace 6 años (al menos por ahora) y, en segunda, podría costar más que eso a quien se asocie con ella.
Pero, por otra parte, hay una tercera y aterradora posibilidad, porque aquí se conjuntan varios factores para haber llevado a cabo una clase de movimiento estratégico de enorme valor… digamos por un momento que el PRI se percata de la problemática asociada con la maestra, su partido y su sindicato y que se da cuenta de que no puede tenerla a un lado, pero que tampoco quiere romper su alianza con ella, ni mandarla a los brazos de un adversario, ¿qué pasaría entonces?.
Es sencillo, tenemos a un PRI que tras diversos e imperdonables tropezones de su candidato sigue manteniendo una ventaja relativamente cómoda, una que le permitiría mantener sus tratos y acuerdos con la maestra, pero “de lejitos”, de manera que el PRI y el PANAL se “separan”, pero, a diferencia de lo que acostumbra, la maestra se muestra desde un principio renuente a buscar aliados en otros partidos y el PANAL se compromete a promover sus propios candidatos, que es donde podemos empezar a ver lo maquiavélico de este plan.
PANAL lanzará próximamente su propio candidato a la presidencia, que, en adición al 2% de los votos que se piensa son representados por la maestra y el SNTE, es probable que termine chupando pequeños porcentajes de votantes las demás fuerzas políticas.
No hay duda de que esta es una jugada arriesgada, el PRI sabe que tiene la mano aparentemente ganadora hasta el momento y quizás es por ello que muestra la osadía de llevar a cabo tales estrategias, que también le pueden afectar, pero que, a fin de cuentas, causarían un daño generalizado que solo se vería magnificado para aquellos con menor porcentaje en las preferencia electorales.
Sin embargo, aún falta el suficiente tiempo para las elecciones como para que éste sea un tiro que le salga al PRI por la culata, en el entendido de que, después de todo, si hay una tendencia que se dibuja a través de varias de las pasadas elecciones presidenciales mexicanas es que aquel candidato que pareciera todopoderoso y seguro ganador es el que termina en la lona y demasiado cerca de haber alcanzado la victoria, así que es sano y justo recomendarle a Enrique Peña Nieto que todavía no cuente los pesillos del erario público que se piensa gastar en su dotación vitalicia de gel para el cabello.
Y la maestra… bueno, ¿qué se puede decir? Cuando el mejor trato político que puedes conseguir es un “más ayuda el que no estorba”, quiere decir que tus días de terrorismo político se van haciendo menos y todos se están dando cuenta menos tú… el balance del poder político en México aún puede cambiar de innumerables maneras, solo necesitamos ser conscientes y no dejarnos manipular por medios, candidatos, ni partidos…. y reconocer que solo porqiue los mayores cambios no se darán mañana mismo, no quiere decir que no se estén gestando desde ya.
Gracias por leer.


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