*Artículo originalmente escrito para “Los Editoriales”*

Peña Nieto y salario mìnimo

Mil disculpas, porque más de la mitad de este artículo quizás los aburra, pero es clave para dejar de ser proles sin convertirnos en clasistas ignorantes, así que… atentos.

Este editorial no es sobre Peña Nieto, pero si va sobre su último resbalón, así que espero disculpen a un servidor por iniciar con una cita del editorial del Martes pasado:

“… lo cierto es que a tan tempranas etapas de la carrera presidencial, afortunadamente, Peña Nieto tiene espacio, reflectores y una futura plétora de oportunidades de azotar como es debido…”

Esto viene a colación porque ni una semana me hizo esperar don Peña para darme la razón, debido a que ahora resulta que en una entrevista con el diario español “El País”, Peña Nieto dejó de manifiesto que ni siquiera sabe de cuánto es el salario mínimo… la semana pasada una plétora de apologías juiciosas contra los críticos de Peña Nieto se dejaron sentir (aún cuando muchas no tenían esa intención, no dejaban de ser eso, apologías), y si bien la reacción de un pueblo que en promedio no lee ante un candidato presidencial que tampoco lo hace se sintió por muchos muy forzada, creo que la ignorancia del salario mínimo en un país por parte de un político que lo quiere gobernar si es algo que bajo ningún lente tiene perdón. (Y Peña Nieto no ha terminado de hacer ridículos, estoy seguro en próximas semanas citaré este paréntesis, de hecho =P).

Pero claro, como dije al principio, este editorial no es sobre Peña Nieto y es que tanto aquí en México como en Estados Unidos podemos ver muchos ejemplos de cómo la gente clave no atina a cuál es el problema de la economía global…

Durante el pasado semestre, en una de mis clases, me fue recordada la serie de eventos que llevó a nuestro vecino del norte a superar la ya legendaria gran depresión, logrando tanto para Estados Unidos, como para México, quien lo siguió en su patrón económico, una era dorada de alrededor de cinco décadas.

¿Cómo empezó aquello? Con Henry Ford, quien aumentó los sueldos de sus trabajadores en 100% durante la hasta entonces peor crisis económica que el país había atravesado en su historia… ¿Por qué lo hizo? Él comentó que porque quería que todos sus empleados compraran un automóvil Ford… pero fue obvio para todos, como debió serlo para él, que tal aumento de sueldo no bastaría para que cada uno de sus empleados comprara un auto y que aún si lo hicieran, no necesariamente sería uno marca Ford… pero saltó a la vista, al analizar los resultados de tal acción, que el atasque económico se debía a que la oferta no estaba equilibrada con la demanda… se producía más de lo que se podía vender, tanto en cantidad como en variedad.

Las acciones de Ford y las tésis de Maynard Keynes llevaron a Estados Unidos a un entendimiento de que el gobierno debía inmiscuirse y trabajar conjuntamente con sindicatos y empresas para balancear la economía y mejorar los sueldos, de modo que la gente tuviera dinero en sus bolsillos para adquirir productos y servicios y mantener el ciclo económico bien aceitado, gente que compra, demanda más y demanda mayor significa que las empresas necesitan producir más, por ello, más empleados.

México siguió estos pasos, pero todo se arremolinó de tal manera alrededor del partido oficial que fomentó el presidencialismo y los gobiernos totalitarios, como todos los mexicanos tenemos bien presente (bueno, unos más que otros).

Sin embargo, nada es perfecto, no se hizo todo lo que se tenía que hacer y hubo un recargo haragán en este esquema de los gobiernos, durmiéndose en sus laureles en lugar de darle mantenimiento a la maquinaria económica y antes de preguntarse qué estaban haciendo mal cuando las cosas empezaron a descomponerse, derrumbaron todo el sistema de creencias y volvieron al antiguo régimen económico en los 80’s, fue una tendencia mundial que pocos países decidieron rechazar… ¿El resultado? Nos jodieron, bien jodidos, mientras los países que siguieron sus propios modelos de desarrollo, aunque no perfectos, nos han dado la vuelta de maneras impresionantes, siendo China y Brasil los mejores ejemplos…

Al cambiar de modelo, otra de las cosas que se hicieron fue abrir todos los mercados, convertir a todas las economías del mundo en globales, lo que para los países competitivos industrialmente fue algo muy positivo, pero para países como México, significó impulsar a sus industrias a un ruedo en el que no podrían competir como es debido… y peor aún, abriendo el mercado interno a la misma competencia.

Sin embargo, ese es un paso que no se puede dar atrás, lo que vuelve la solución de Ford y Keynes más difícil de aplicar en nuestros tiempos, subir sueldos y equilibrar la oferta y la demanda en un mercado global en el que todos los países del mundo participan es una desventaja estratégica para las empresas en los territorios en los que se practique con respecto a aquellas en los que no.

Así que dicha solución sólo se vuelve viable a un nivel global, coordinado, y muy estudiado con respecto a las necesidades y recursos de las industrias de cada país y de cada economía, en donde todos los países tendrían que poner a un lado sus diferencias para hacer un esfuerzo de equilibrar de manera equivalente los sueldos a nivel mundial, de un modo analizado a fondo que logre balancearlos con la demanda de productos… y lograr estos equilibrios por ley. (La otra solución es demasiado extrema y tiene su propio set de desventajas, pero la puedo abordar en otra ocasión si es necesario.)

Sin embargo, lograr lo anterior es realmente difícil con tantos bufones amenazando con llegar a las posiciones de poder en tantos países… si tan solo con aquellos que amenazan con llegar a la presidencia de México (Si, Peña, Cordero, Creel, Vázquez, les hablo a ustedes… incluso a ti, Obrador) y los payasitos republicanos que aspiran a lograr la presidencia de Estados Unidos el próximo año es ya garantía de que nos seguiremos hundiendo.

En fin, sigan defendiendo a Ninel… digo, a Peña Nieto y atacando los defectos del pueblo, que bien se sabe, a fin de cuentas, cada país tiene el gobierno que se merece y si gana Peña Nieto (o alguien como Ernesto Cordero, son lo mismo…), el hoyo en el que nos ahoguemos no será nunca tan profundo como nos lo merezcamos…

Gracias por leer.