*Artículo originalmente escrito para “Los Editoriales”*
Si entre ustedes hay quien haya visto la película “Click” con Adam Sandler, seguramente recuerdan que el protagonista podía “adelantar” partes enteras de su vida, o al menos su conciencia. En esos lapsos su cuerpo entraba en lo que llamaron “piloto automático”, una manera de “dejarse llevar por la corriente”.
Claro, dejarnos llevar por la corriente es algo relativo, es lo que muchos seguidores del budismo zen llamarían una manera idónea de vivir, sin ataduras o apegos a nada, sin expectativas o esperanzas cuya frustración pudiera generar eventualmente dolor o sufrimiento.
Claro, esto diverge en dos corrientes, la primera es el contraste que presenta que mucha gente vea esta clase de filosofía como una licencia para la mediocridad, que aquel que no tiene aspiraciones, expectativas o apegos con sus metas está destinado a ser un perdedor fracasado que no se esfuerza por nada, porque nada anhela. Sin embargo ahí radica el error occidental, en transformar todo en una competencia y hacer que todo nuestro futuro dependa de un hilo muy delgado, mismo que nos presionamos para forzar más allá de su capacidad, casándonos con los sueños que se consideran “normales” y no siempre con aquellos que realmente deseamos.
La segunda corriente divergente es la que más me interesa abordar y es que, en cierta medida, podríamos decir que hay varias maneras de vivir “en piloto automático”, la diferencia entre la manera zen y la puramente occidental de hacer esto radica en la conciencia (o falta de ella) con que lo practicamos… una persona zen vive en un piloto automático consciente… no es tanto que se deje llevar, sino que DECIDE dejarse llevar y es capaz de encausar el impulso de los sucesos ante los que se rinde le dan… una persona zen acepta la vida como viene, pero sigue formando parte activa de ella… sin embargo, en occidente practicamos esta otra manera de conducirnos en piloto automático, la inconsciente, nos dejamos llevar, apagamos nuestra mente y constantemente ignoramos la voz en nuestra cabeza que nos trata de guiar… constantemente nos engañamos, nos dejamos engañar, siendo cómplices de las mismas fuerzas del azar y la causalidad que nos frenan, pero que podrían ser nuestras aliadas si lucháramos por ser conscientes de ellas.
Ejemplos sobran, digamos, por mencionar alguno, para las mujeres que leyendo… enteramente sin juicios de por medio, pregúntense… ¿Qué factores toman en cuenta para evaluar a alguien que les está tirando la onda? Sé que el promedio de mujeres que se dan el tiempo de leer columnas y espacios como este tienden a ser analíticas, inteligentes y nada conformistas, pero aún entre aquellas de ustedes que me estén leyendo debe haber al menos una que haya pasado por alto señales obvias que delatan la naturaleza de patán del tipo en cuestión… aquel que te pidió bailar y que no dejaba de insistir una vez que le decías que ya estabas cansada, pero que quizás te parecía tan lindo, guapo, interesante o seguro que lo pasaste por alto y seguiste bailando a pesar de ser una total y completa señal de que es un egocéntrico al que siempre le importará más lo que quiere él que lo que quieras tú… esa es la clase de inconsciencia a la que me refiero, la clase que la mayoría de la gente elige vivir día a día… y lo peor es que se presenta de tantas maneras que no por llevar una vida consciente en ciertos aspectos significa que no elijamos exactamente lo contrario en otros.
Muchos pensarán que no es su caso, que se darían cuenta, pero no es así, no puedes darte cuenta de aquello de lo que no eres consciente y ese es el mayor problema, uno social, pues en demasiados sentidos nos educan de esta manera, para vivir en la inconsciencia, para pensar cuadrado, para aceptar sin preguntar, en ideas, religiones, grupos sociales, tribus urbanas y un larguísimo etcétera, y es parte de lo que nos lleva a vivir de la manera torcida en que lo hacemos en estos días, con una sociedad fracturada por la inconsciencia de la abrumadura mayoría de quienes la habitan.
Si has podido identificar áreas o decisiones en tu vida de esta naturaleza, aún estás a tiempo, recuerda que todo viaje comienza con un primer paso y que aunque vivir conscientemente de cada decisión y movimiento es difícil y quizás hasta una tortura, es algo necesario que a largo plazo te garantizará una vida de más calidad.
Buena suerte… y gracias por leer.


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