*Artículo originalmente escrito para “Los Editoriales”*

Ante todo, el siguiente texto es un llamado urgente a la conciencia electoral del mexicano para las elecciones del próximo año.

Tras las constantes luchas que viviera México durante su arduo camino en la búsqueda de una democracia, mismas que terminaran en la creación de la llamada “dictadura perfecta” de 70 años del PRI y de ahí hasta la actualidad se han venido moldeando de manera muy específica muchos efectos en la mente del mexicano, uno de ellos es el partidismo, que, como tal, no hace ningún daño, dado que en democracias saludables es fácil identificarse con un partido que sea afín a nuestras ideas e intereses… sin embargo, en una democracia inmadura, contaminada y, aceptémoslo, enferma, como la que tenemos en nuestro país, fenómenos como este son parte del enorme problema que no nos deja crecer políticamente hablando.

Claro, antes de proseguir, hay que entender dos simples realidades, tanto que, a pesar de sus logros, no hay gobiernos perfectos, como que, a pesar de sus fracasos, no hay gobiernos totalmente malos… y esto podemos verlo porque a pesar de sus múltiples vicios, la era del PRI se condujo antes de su final por modelos económicos que buscaban el beneficio de todas las clases sociales… cosa que cambiara a partir de Carlos Salinas con la implementación del modelo neoliberal, mismo que, por desgracia, se ha mantenido en lo que llevamos de la era panista.

En países desarrollados, como Estados Unidos, la política es más simple (no por ello siempre mejor, claro), en nuestro vecino del norte sólo existen dos partidos, con ideas muy delineadas de lo que son sus preceptos, ideologías, creencias y maneras de conducirse en el gobierno, claro que la intensidad con que los miembros de cada partido abrazan dichos preceptos varía, pero aún así, quienes están dentro de alguno de estos partidos, lo están porque representan en alguna medida los ideales que el mismo abandera.

Ahora, en México, donde la mayoría de la población es apática o suele votar (o dejar de votar) en base a cuestiones sindicales o de distintos tipos de chantaje o corruptelas, tenemos también el fenómeno del partidismo, a nuestra muy contaminada e ignorante manera…

En países desarrollados, el partidismo no es una garantía de que la gente será bien gobernada, pero si en cierta medida de que el gobierno se conducirá bajo ciertos preceptos… en México, esto no es así, entonces… ¿Por qué apoyar a un solo partido en nuestro país?

Vemos personas de todos los estratos llamarse a sí mismas partidarios del PRI, PAN, PRD e incluso en menor medida (mucho menor, pero suficiente para hacer estragos democráticamente hablando) de alguno de los otros partidos… la verdad es que en México se permite la existencia de DEMASIADOS partidos sin esperanza de ganar una elección, que, en sí misma, ha mostrado ser una forma de negocio para muchos políticos parásitos.

Pero más allá de eso… en el caso de la mayoría de los partidos los preceptos bajo los que se conducen no están claros, e incluso, por si fuera poco, la cantidad de políticos que cambian su afiliación partidista, ya sea para conseguir una candidatura en otro partido, o por la frustración de no conseguirla en el partido al que pertenecen, es, por decir lo menos, abrumadora. Y ello es la base del mayor problema que el partidismo presenta en nuestro país… tenemos una cantidad de gente tan abrumadora que asusta, votando por el logo de un partido, la mayoría de ellos sin molestarse en investigar qué representa y, por ello, menos aún preguntándose si el candidato de dicho partido abandera los preceptos del mismo…

Es una situación muy compleja, pero lo importante es esto: ¡DEBEMOS ENTENDER QUE LA POLÍTICA NO ES FÚTBOL! Dejar de votar por un loguito con colorcitos porque sea el más bonito o por el que votaba papá o el abuelo… o porque sea el que diga cosas más bonitas…

El partidismo es uno de los peores cánceres de nuestro sistema político y lo seguirá siendo hasta que logremos construir una democracia más madura donde pertenecer a un partido implique comulgar con las ideas del mismo, que es, a fin de cuentas, lo que le ofrece al votante congruencia (no, por ello buen gobierno, aclaro).

En nuestro sistema político tenemos partidos plagados de miembros que no comulgan con los ideales de los mismos… por lo tanto, no porque el PRD sea un partido de izquierda debemos confiar en que todos sus candidatos lo sean, no todo candidato del PRD va a ser Marcelo Ebrard, por sólo mencionar un ejemplo.

Así que, lo ideal, es dejar de poner toda nuestra atención en el logo de los partidos y dedicarle 5 minutos en “San Google” a cada rostro que pretenda lanzarse a un puesto por el que debamos votar… vamos a descubrir más de la mayoría de los candidatos por lo que encontremos de ellos en esa búsqueda web de lo que podríamos por sólo ver el loguito del partido al que pertenecen (y los exhorto a iniciar ese ejercicio con el idiota de Ernesto Cordero…)

Espero se puedan tomar el tiempo de hacerlo… porque votar por partidos es un error y parte de lo que nos ha tenido tan mal… por tanto tiempo.

Gracias por leer.